Yucatán

Alimentan a los dioses de la tierra en Homún: reviven ritual maya en cenote sagrado

Con maíz, fuego y fe, el pueblo maya alimenta a los dioses de la tierra en Homún.

Con la ceremonia J’etz Lu’um solicitan protección y equilibrio para el cenote K’aay K’an Che’e
Con la ceremonia J’etz Lu’um solicitan protección y equilibrio para el cenote K’aay K’an Che’e / Silverio Dzul

Bajo el profundo simbolismo de la cosmovisión maya, este fin de semana se llevó a cabo la ceremonia ancestral del J’etz Lu’um (comida para los dioses de la tierra), en los terrenos del cenote K’aay K’an Che’e de Homún, cuyo significado remite al canto en lo alto del árbol, una práctica que busca armonizar al ser humano con los guardianes del monte y la madre tierra.

De acuerdo con el x’men Julio Piste, encargado de dirigir el ritual, esta ceremonia forma parte de las tradiciones milenarias del pueblo maya y tiene como propósito pedir protección y equilibrio para el lugar, especialmente al tratarse de un sitio natural visitado por turistas. “Se trata de ofrecer las primicias a los dueños de la tierra para evitar cualquier percance y mantener la paz en este espacio”, explicó.

Desde temprana hora, el guía espiritual arribó al cenote para preparar el altar y las ofrendas. La jornada inició con el s’aakáab, bebida elaborada a base de maíz molido (similar al pozole) que representa el desayuno de las deidades, conocido como d’za’a u’ku. Paralelamente, mujeres de la comunidad acudieron con masa previamente preparada, luego de que días antes se les entregara maíz para su cocción.

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Entre los trabajos rituales destacó el sacrificio de gallinas de patio, cuyo caldo sirvió como base para la preparación del k’ool, un espeso guiso tradicional que se obtiene al batir y cocer masa hasta lograr la consistencia adecuada. Asimismo, se elaboraron grandes panes rellenos de pepita molida, los cuales fueron cocidos en un horno bajo tierra, cubiertos con hojas de plátano y piedras calientes durante aproximadamente dos horas.

Una vez listos, los panes fueron llevados al altar para su bendición y posteriormente desmenuzados para integrarse al caldo, dando origen al platillo conocido como x’áaxt, otra de las ofrendas destinadas a los espíritus del monte.

Durante la jornada, un grupo de turistas procedentes de Alemania e Irlanda arribó al cenote, donde permanecieron varias horas observando y participando respetuosamente en la preparación de los alimentos, asombrados por la riqueza cultural de esta tradición viva.

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Al concluir la preparación, los alimentos, junto con el s’aakáab, velas encendidas y licor, fueron colocados en el altar para la ceremonia final. En su invocación, el x’men nombró a diversos espíritus protectores, así como a los anfitriones, don José Rodríguez y su esposa Reyna Hernández, y a cada uno de los participantes, pidiendo para ellos respeto y resguardo.

Cabe destacar que durante el ritual se solicitó a los presentes abstenerse de ingresar al cenote, como muestra de respeto a las entidades invocadas.

Tras finalizar la ceremonia, las ofrendas fueron compartidas entre los asistentes, incluyendo visitantes extranjeros, quienes degustaron el k’ool y el x’áaxt, en un ambiente de convivencia comunitaria.

Esta práctica ancestral refleja la firme creencia del pueblo maya en la existencia de guardianes de la tierra, a quienes se les honra y alimenta para mantener el equilibrio entre la naturaleza y la humanidad.