En respuesta a un episodio de violencia sin precedentes ocurrido en una de las zonas arqueológicas más visitadas del país, autoridades culturales implementaron una medida extraordinaria de seguridad en Chichén Itzá: la restricción temporal del ingreso con mochilas tipo backpack.
La disposición, confirmada por la arqueóloga Guadalupe Espinosa Rodríguez, estará vigente únicamente los días 21 y 22 de abril, como parte de un protocolo preventivo orientado a blindar la experiencia de los visitantes en uno de los principales destinos turísticos del país.
La decisión se produce tras el ataque armado registrado el pasado lunes en Teotihuacán, donde un hombre ingresó con un arma de fuego, ascendió a la Pirámide de la Luna y disparó contra turistas, dejando como saldo una persona fallecida y varios heridos antes de quitarse la vida.
El hecho, inédito por su naturaleza y gravedad, encendió alertas en la red de zonas arqueológicas administradas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
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En este contexto, la dirección de Chichén Itzá optó por reforzar los filtros de acceso, limitando el ingreso de mochilas voluminosas que dificultan las inspecciones rápidas y representan un potencial riesgo en situaciones de contingencia.
“Es una restricción únicamente por hoy y mañana” (ayer y hoy), precisó Espinosa Rodríguez en un mensaje difundido en redes sociales, al tiempo que reiteró que las revisiones de seguridad forman parte de la operación cotidiana del sitio.
De acuerdo con autoridades del recinto, diariamente se aplican protocolos de inspección a bolsos, empaques y otros objetos personales, en coordinación con elementos de la Guardia Nacional.
Estas acciones han permitido, según reportes oficiales, detectar y retener artículos no permitidos, aunque sin incidentes de gravedad hasta ahora.
Punto crítico por la elevada afluencia
Chichén Itzá, reconocido como una de las nuevas siete maravillas del mundo y Patrimonio Mundial de la Unesco, recibe anualmente a más de dos millones de visitantes, lo que lo convierte en un punto crítico en materia de seguridad turística.
Especialistas en gestión de patrimonio han advertido que, ante el aumento de flujos turísticos y la exposición global de estos sitios, los protocolos deben evolucionar hacia esquemas más rigurosos sin comprometer la accesibilidad.
Aunque la autoridad insiste en que no existe una amenaza directa en la zona ni alteraciones en la operación diaria, la medida revela un ajuste inmediato ante riesgos emergentes.
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La restricción, subrayan, es de carácter temporal y no implica cambios permanentes en las reglas de acceso.
También en Uxmal
En tanto, David Escalante Lombard, director del Patronato Cultur, señaló el refuerzo de la vigilancia es para Chichén Itzá y Uxmal, custodiadas por personal del INAH y de la Guardia Nacional.
Afirmó que “hay filtros y revisiones para garantizar la seguridad de los visitantes y el personal de ambas zonas mayas” y que Cultur mantiene protocolos de seguridad en los paradores a su cargo: hay revisión de bolsas y backpacks, y previo al ingreso se recomienda a los visitantes dejar sus mochilas en los lockers o en su vehículo.