Han pasado casi siete años desde aquel agosto de 2019 en que Carlos Manuel Contreras Campos salió por última vez de su trabajo en la Dirección de Atención a Comunidades Rurales de la Alcaldía de Campeche. Desde entonces, su historia ha sido una espera larga, marcada por expedientes, audiencias y la esperanza de recuperar no sólo su empleo, sino también la estabilidad que perdió de un día para otro.
El despido ocurrió durante la administración del entonces alcalde Eliseo Fernández Montufar. Con el paso del tiempo, Carlos Manuel llevó su caso ante los tribunales laborales y, tras años de proceso en 2025, obtuvo un laudo favorable: reinstalación en su puesto y el pago de salarios caídos. No obstante, la resolución judicial no ha significado el final de su lucha.
Noticia Destacada
Abigeato sin freno en Candelaria: roban y destazan ganado
Hoy, bajo el Gobierno Municipal encabezado por Biby Karen Rabelo de la Torre, el trabajador asegura que la orden ha sido ignorada. “Las autoridades municipales, emanadas de Movimiento Ciudadano (MC), las leyes se las pasan por el arco del triunfo. Prevalecen la deshonestidad, la corrupción, la insolencia, la soberbia, la corrupción”, lamenta, al denunciar el desacato a la sentencia que debería devolverle su lugar en el área rural donde trabajó durante años, siendo director Gonzalo Gamas Araiza.
Cada agosto se convierte en un recordatorio. Siete años sin empleo formal en el Ayuntamiento pesan más que cualquier cifra en el papel. Mientras los documentos oficiales avalan su derecho, la autoridad municipal le niega el regreso, y pide a la alcaldesa que lo analicen y apliquen la honestidad, como tanto se cansan de decir.
Sin un ingreso fijo, Carlos Manuel ha enfrentado años de incertidumbre económica, dependiendo de trabajos eventuales y del apoyo familiar para sostenerse. Cada diligencia legal, cada notificación, ha sido una mezcla de esperanza y desgaste, en un proceso que parece avanzar en el papel, pero estancarse en la realidad.
La negativa del Ayuntamiento a cumplir el laudo (sentencia) envía un mensaje preocupante sobre el respeto a las resoluciones judiciales. “Si no se cumple la ley, ¿qué le queda al trabajador?”, cuestiona.
Aun así, Carlos Manuel sostiene su exigencia: volver al lugar del que nunca debió salir. Porque, más allá de cifras o expedient