Han pasado 24 años de una de las jornadas meteorológicas más severas que ha enfrentado la Península de Yucatán. Entre el 22 y 24 de septiembre de 2002, el huracán Isidoro mantuvo bajo lluvias torrenciales y fuertes vientos a buena parte de Campeche, dejando inundaciones, daños en viviendas, afectaciones al campo y cortes en servicios básicos que obligaron posteriormente a emitir una declaratoria federal de desastre.
Isidoro había alcanzado la categoría 3 en la escala Saffir-Simpson antes de tocar tierra la tarde del 22 de septiembre de 2002 en Telchac Puerto, Yucatán, con vientos máximos sostenidos de 205 kilómetros por hora y rachas de hasta 250 km/h, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional. Su movimiento lento fue uno de los factores que agravó sus efectos: después de ingresar a tierra permaneció aproximadamente 35 horas sobre la región de Yucatán y Campeche, primero como huracán y posteriormente como tormenta tropical.
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Aunque el ojo del ciclón no ingresó directamente por territorio campechano, Campeche quedó dentro de su extensa zona de influencia. El SMN documentó lluvias de 123.4 milímetros en Champotón el 21 de septiembre, mientras que el día 23 se registraron 236.5 milímetros en Palizada y para el 24 la ciudad de Campeche acumuló 227.7 milímetros en 24 horas. La combinación de lluvias persistentes, terreno prácticamente plano y el lento movimiento del sistema favoreció inundaciones que continuaron incluso después del paso del fenómeno.
La fuerza de Isidoro también golpeó la actividad productiva. Los reportes oficiales del SMN señalan pérdidas importantes en el hato ganadero y la producción agrícola, además de interrupciones en el suministro de energía eléctrica y telefonía, así como viviendas destruidas parcial o totalmente. El Cenapred identificó la zona de Champotón entre las de mayores afectaciones en Campeche y calificó a Isidoro, por su intensidad y tiempo de permanencia, como el fenómeno natural de mayor impacto destructivo ocurrido en México durante 2002.
La magnitud de los daños llevó al Gobierno Federal a publicar el 4 de octubre de 2002 una Declaratoria de Desastre Natural por las lluvias ocasionadas por Isidoro entre el 22 y 25 de septiembre en diversos municipios de Campeche. Registros posteriores sobre la atención del desastre contemplan afectaciones y acciones en Campeche, Carmen, Champotón, Hopelchén, Palizada, Candelaria, Calakmul, Tenabo, Hecelchakán y Calkiní.
Los recursos autorizados posteriormente para atender las afectaciones en Campeche dimensionan el golpe que dejó el ciclón. Los registros de Protección Civil sobre el FONDEN consignan 390 millones 774 mil 200 pesos en aportaciones federales y estatales para distintos sectores, entre ellos carreteras, vivienda, agricultura, infraestructura hidráulica, educación, salud y patrimonio antropológico.
Isidoro continuó debilitándose sobre la Península. Para la mañana del 23 de septiembre ya había descendido a tormenta tropical y posteriormente realizó un movimiento errático antes de regresar al Golfo de México durante la madrugada del día 24. Los registros del NHC muestran que durante esas horas permanecieron activas advertencias para la costa mexicana, incluida Campeche, debido a las lluvias, vientos y condiciones marítimas asociadas al ciclón.
A más de dos décadas, Isidoro permanece en la memoria de Campeche no porque su ojo haya cruzado directamente el estado, sino por la duración y extensión de sus efectos. Las precipitaciones extraordinarias, inundaciones, daños al campo, viviendas y servicios convirtieron aquellos días de septiembre de 2002 en uno de los episodios ciclónicos más importantes de la historia reciente de la entidad.