El futbolista marroquí, Oussama Idrissi se ganó rápidamente el cariño de la afición de los Tuzos gracias a su talento, desequilibrio y personalidad dentro y fuera de la cancha. Sin embargo, además de sus actuaciones, hubo un detalle que llamó la atención de los seguidores hidalguenses: la pronunciación de su apellido.
Fue así como en las tribunas comenzó a surgir el sobrenombre de “Isidro”, una adaptación creada por los aficionados debido a la similitud fonética con Idrissi, transformándolo en un nombre mucho más familiar dentro de la cultura mexicana.
Con el paso de los partidos, el apodo dejó de ser una simple broma para convertirse en una muestra de cercanía y cariño hacia el jugador, quien se consolidó como uno de los futbolistas más importantes del club.
Lejos de molestarse, Oussama Idrissi decidió abrazar el sobrenombre con naturalidad y sentido del humor, fortaleciendo todavía más su relación con la tribuna del Estadio Hidalgo.
Incluso, en distintas celebraciones y mensajes dirigidos a la afición, el propio atacante ha hecho referencia al tema con frases como: “Para ustedes soy Isidro”, gesto que fue celebrado por los seguidores Tuzos.
La conexión entre el marroquí y la afición de Pachuca se convirtió en uno de los ejemplos más curiosos y entrañables de cómo el futbol también crea identidad, cercanía y símbolos que trascienden la cancha.