El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó en un mensaje a la nación que su gobierno ha iniciado “grandes operaciones de combate” contra Irán, con el objetivo declarado de debilitar al régimen y abrir la puerta a un eventual cambio de poder en Teherán.
En un discurso de ocho minutos, grabado aparentemente desde Mar-a-Lago, el mandatario aseguró que la ofensiva —bautizada como “Operación Furia Épica”— busca frenar el desarrollo nuclear iraní y su programa de misiles de largo alcance, los cuales, afirmó, podrían alcanzar territorio estadounidense en el corto plazo.
Trump sostuvo que no permitirá que Irán continúe enriqueciendo uranio ni expandiendo su capacidad balística, y reiteró que la acción militar está justificada por la amenaza que representa el régimen.
Despliegue militar sin aval del Congreso
La decisión fue adoptada sin autorización formal del Congreso, órgano con facultad constitucional para declarar la guerra.
De acuerdo con reportes de prensa estadounidense, ni siquiera líderes clave del Comité de Fuerzas Armadas fueron informados previamente.
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El Pentágono activó uno de los mayores despliegues militares en Medio Oriente en más de dos décadas.
Participan los grupos de ataque de los portaaviones USS Gerald R. Ford en el Mediterráneo oriental y USS Abraham Lincoln en el Índico, además de cazas F-22, bombarderos estratégicos y buques equipados con misiles de crucero Tomahawk.
Según fuentes oficiales, la primera fase incluyó decenas de lanzamientos dirigidos a instalaciones militares iraníes, mientras Israel concentró ataques en centros de poder del régimen.
Llamado al levantamiento y riesgo regional
En su mensaje, Trump instó a las fuerzas iraníes a deponer las armas y ofreció “inmunidad total” a quienes cooperen. Al pueblo iraní le aseguró que esta sería una oportunidad histórica para asumir el control del país.
La ofensiva ocurre tras el fracaso de recientes intentos diplomáticos sobre el programa nuclear iraní y meses después de bombardeos previos contra instalaciones en Fordo, Natanz e Isfahan.
Teherán ya respondió con misiles balísticos dirigidos a objetivos en Israel, Catar y Baréin, lo que eleva el riesgo de bajas estadounidenses y una escalada regional de consecuencias imprevisibles.
Aunque Trump llegó al poder prometiendo evitar nuevas guerras en el extranjero, su decisión marca uno de los movimientos militares más arriesgados de su mandato.
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