Bolivia entró este sábado en una nueva etapa de tensión política y social luego de que el presidente Rodrigo Paz anunciara la instauración del estado de excepción en todo el territorio nacional, como respuesta a las protestas y bloqueos carreteros que se han prolongado por más de seis semanas.
En un mensaje dirigido a la nación, el mandatario justificó la medida al señalar que el país enfrenta una situación que, según afirmó, busca desestabilizar a las instituciones democráticas.
Rodeado por integrantes de su gabinete, Paz sostuvo que detrás de las movilizaciones existe un intento de golpe de Estado impulsado por sectores vinculados al narcotráfico.
Persisten bloqueos pese a acuerdo con la Central Obrera Boliviana
La decisión presidencial se produce apenas un día después de que el Gobierno alcanzara un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB), una de las principales organizaciones sindicales del país, con el objetivo de reducir la conflictividad social.
Sin embargo, agrupaciones indígenas pertenecientes a la Federación Túpac Katari y organizaciones cocaleras afines al expresidente Evo Morales decidieron mantener las protestas y los bloqueos en diversas carreteras estratégicas del país.
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Las movilizaciones comenzaron a principios de mayo, cuando distintos sectores sociales exigieron respuestas a la crisis económica que atraviesa Bolivia, considerada por analistas como la más severa en los últimos 40 años.
Entre las principales demandas destacan el abastecimiento de combustibles, el control de precios y mejoras en las condiciones económicas de la población.
Crisis económica alimenta el descontento social
Con el paso de las semanas, las exigencias evolucionaron hasta incluir la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Los bloqueos se extendieron por distintas regiones y comenzaron a afectar el suministro de alimentos, medicinas y combustibles, particularmente en las ciudades de La Paz y El Alto.
Además de las interrupciones viales, se han reportado enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, lo que ha incrementado la preocupación sobre una posible escalada del conflicto.
El Gobierno sostiene que los bloqueos han provocado pérdidas económicas significativas y han complicado aún más la situación de miles de familias que enfrentan escasez de productos básicos.
Gobierno señala a Evo Morales como impulsor de las protestas
La administración de Rodrigo Paz ha responsabilizado directamente al expresidente Evo Morales de promover las movilizaciones y de respaldar políticamente a los grupos que mantienen cerradas las principales rutas del país.
Según el Ejecutivo, las protestas forman parte de una estrategia para debilitar al actual Gobierno, que llegó al poder en noviembre pasado tras dos décadas de predominio de fuerzas políticas de izquierda en Bolivia.
Morales, quien gobernó entre 2006 y 2019, permanece en la región del Chapare, bastión del movimiento cocalero, mientras enfrenta una orden de captura relacionada con una investigación por presunta trata de personas.
Estado de excepción busca restablecer el orden
Con la entrada en vigor del estado de excepción, el Gobierno boliviano contará con facultades extraordinarias para garantizar la libre circulación, proteger instalaciones estratégicas y restablecer el orden público.
La medida abre un nuevo capítulo en la crisis política boliviana, en un contexto marcado por el deterioro económico, la polarización social y la disputa entre el actual Gobierno y los sectores afines al exmandatario Evo Morales.
Las próximas horas serán clave para determinar si la medida logra contener los bloqueos o si el conflicto escala hacia una confrontación de mayores dimensiones.
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