La expresión “diarrea explosiva” se ha utilizado en medios y redes sociales para describir uno de los principales síntomas de la ciclosporiasis, una enfermedad intestinal que registra un aumento de casos en Estados Unidos.
El término no corresponde a un diagnóstico médico. Se refiere de manera coloquial a evacuaciones acuosas, repentinas, abundantes y recurrentes que pueden provocar urgencia para ir al baño. La infección responsable es causada por Cyclospora cayetanensis, un parásito microscópico, no por un virus.
Las autoridades sanitarias estadounidenses investigan miles de casos confirmados o sospechosos en decenas de estados. La enfermedad puede prolongarse durante semanas y presentar recaídas si la persona no recibe tratamiento.
¿Qué causa la llamada “diarrea explosiva”?
La ciclosporiasis se contrae principalmente al consumir agua, frutas, verduras u otros alimentos contaminados con materia fecal que contiene el parásito.
A diferencia de otras infecciones gastrointestinales, la Cyclospora no suele transmitirse directamente entre personas. El microorganismo necesita permanecer un periodo en el ambiente antes de adquirir capacidad infecciosa.
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En brotes anteriores, los contagios se relacionaron con productos frescos consumidos crudos, como lechuga, mezclas de ensalada, cilantro, albahaca, frambuesas y otras frutas o verduras. En el brote actual, las autoridades analizan a las hojas verdes como una posible fuente, pero todavía no identifican un alimento, productor o proveedor específico.
¿Cuáles son los síntomas de la ciclosporiasis?
Los síntomas suelen comenzar alrededor de una semana después del consumo del alimento o agua contaminados, aunque pueden aparecer entre dos días y dos semanas más tarde.
La señal más frecuente es la diarrea acuosa intensa. También pueden presentarse:
- Urgencia y aumento en la frecuencia de las evacuaciones.
- Cólicos, dolor abdominal e inflamación.
- Náuseas, gases y pérdida del apetito.
- Cansancio y pérdida de peso.
- Fiebre leve, vómito o dolores musculares en algunos casos.
Los episodios pueden desaparecer y regresar días después. La pérdida constante de líquidos también aumenta el riesgo de deshidratación, especialmente entre niños, adultos mayores y personas con defensas bajas. En el brote investigado en Estados Unidos, parte de los pacientes requirió hospitalización, aunque no se habían reportado muertes.
¿Cómo reducir el riesgo de infección?
Las frutas y verduras deben lavarse con agua corriente antes de cortarlas, pelarlas o consumirlas. En alimentos de superficie firme se recomienda frotar o utilizar un cepillo limpio, además de retirar las hojas exteriores de las lechugas.
Sin embargo, el lavado disminuye el riesgo, pero no garantiza la eliminación de la Cyclospora. Cocinar los alimentos ofrece mayor protección porque el calor destruye el parásito.
Una persona debe buscar atención médica cuando la diarrea dure más de 48 horas, existan signos de deshidratación, aparezca sangre en las evacuaciones o se presenten fiebre, debilidad intensa y dolor persistente.
El tratamiento debe ser indicado por un profesional de la salud y suele incluir un antibiótico específico; no se recomienda automedicarse.
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