EN EL PANISMO meridano ya empezó a circular con preocupación un diagnóstico que algunos operadores consideran cada vez más evidente: Mérida se está convirtiendo en el principal campo de batalla político rumbo a 2027 y la ofensiva del gobierno estatal ya se está librando a pie de colonia.
Un análisis de inteligencia digital que circula entre actores políticos señala que durante febrero el Gobierno del Estado realizó entregas de obra pública en colonias de Mérida en una proporción de dos a uno frente al Ayuntamiento, con eventos encabezados por el Gobernador y con la imagen institucional guinda instalada en espacios públicos municipales sin referencia a la autoridad local.
Según el documento, las intervenciones no son aleatorias. Se concentran en colonias ubicadas en distritos electorales clave para defi nir quién gobierna la ciudad y quién ocupa posiciones legislativas en los próximos comicios, lo que confi rma que la disputa por Mérida ya empezó mucho antes de que inicien formalmente las campañas.
Dentro de esa estrategia aparece un nombre que en los círculos panistas ya identifi can como la operadora central de la maniobra territorial: la secretaria de Infraestructura para el Bienestar, Alaine López Briceño, quien ha encabezado entregas de obra y posicionamiento en redes sociales con una lógica más cercana a la mercadotecnia política que a la gestión técnica de infraestructura.
El propio análisis señala que sus apariciones públicas siguen un patrón casi quirúrgico: incremento de menciones en redes antes de los eventos, fuerte presencia mediática durante las entregas de obra y desaparición del radar digital una vez concluido el acto, lo que revela una estrategia de posicionamiento cuidadosamente programada.
En privado algunos panistas admiten que el problema no es solamente la obra pública, sino la narrativa que empieza a instalarse en colonias y grupos vecinales: el Estado construye y el municipio administra. Un encuadre político que puede tener efectos si no se responde a tiempo en el territorio donde realmente se construyen las elecciones.
Por eso, dentro del propio análisis se lanza una advertencia que empieza a repetirse entre los cuadros del panismo meridano: si el gobierno estatal decidió convertir Mérida en su principal escaparate de obra pública, entonces la capital yucateca también se está transformando en el campo de batalla donde más riesgos enfrentan las fi guras locales de la oposición.
EL FRÍO FESTEJO de Rogerio. Dicen que la fi esta sorpresa organizada para Rogerio Castro el pasado 1 de marzo en La Parcela Cunkal terminó siendo más bien un termómetro político… y bastante frío. La invitación circuló con entusiasmo, pero a la hora de la verdad la convocatoria quedó muy lejos de lo esperado. Los que estuvieron ahí cuentan que la asistencia fue mínima y que varios de los que normalmente presumen cercanía simplemente brillaron por su ausencia.
Ni diputados locales ni federales —salvo contadas excepciones— se dejaron ver por el festejo. Entre los pocos que sí aparecieron estuvieron la regidora Gina Piña y la diputada federal Jazmín Villanueva, además de Sisely Burgos, titular de la Secretaría de la Mujer, quien llegó ya muy entrada la reunión. También hicieron acto de presencia Naomi Peniche y Salvador Vitelli, aunque algunos asistentes comentaban en voz baja que tal vez no estaban del todo enterados del contexto político reciente… o prefi rieron hacerse los desentendidos.
Pero lo que más llamó la atención fue la ausencia casi total de las redes territoriales y de operadores ligados a programas sociales, que normalmente no fallan a este tipo de convocatorias. Incluso en los corrillos se comentaba que del equipo cercano a Gladys Uc, esposa del festejado, se vio muy poco movimiento. Entre los que no asistieron y le dieron la espalda (con justa razón) a Rogerio se encuentran Oscar Brito, Jorge Sánchez, Estefanía Baeza, Diego Cetz, Diego Carrera, Clara Rosales, Adrián Gorocica, Tonalli Ortiz, Benito Mateo, Danica Flores, Alondra Alvarado, Guillermo Calderón, la diputada federal Linet Hernández e Irak Green, por poner algunos ejemplos.
La lectura que circuló entre varios asistentes fue clara: más que un desaire frontal, se trató de un “enfriamiento político”. Una forma elegante —muy al estilo de la política local— de recordar que muchas amistades duran lo que dura el cargo… y no necesariamente la persona.
EN LA GRILLA una foto vale más que mil palabras… pero también puede abrir más de un expediente. Y eso fue justamente lo que ocurrió en el panismo yucateco tras la publicación de las imágenes de Renán Barrera Concha con el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera.
La intención era clara: enviar la señal de que el exalcalde de Mérida sigue vigente dentro de la estrategia del partido rumbo a 2027. Sin embargo, el efecto fue exactamente el contrario. En menos de 24 horas, la publicación acumuló más de 200 comentarios, de los cuales una muestra analizada arrojó 34 negativos contra apenas 4 positivos, una proporción de 8.5 a 1 en contra.
Lo que más incomodó dentro del panismo local no fue el volumen de críticas, sino su origen. No provenían de cuentas identifi cadas con Morena ni de operadores de la oposición. Eran, en su mayoría, ciudadanos con nombres reales que usaron el muro del propio presidente nacional del PAN para ajustar cuentas con quien gobernó Mérida durante nueve años.
Las críticas repitieron una narrativa que desde hace meses circula en redes: abandono urbano, parques deteriorados, alumbrado defi ciente, el polémico programa “En Bici” que habría costado millones sin resultados y hasta viejos episodios que volvieron a aparecer en la conversación digital.
El ruido ya venía calentándose desde días antes. Una cuenta en X con poco más de seis mil seguidores logró generar más de una cuarta parte de la conversación digital de la semana sobre Barrera con acusaciones relacionadas con su gestión municipal y la proliferación de espectaculares en la ciudad.
Pero el daño político no quedó sólo en el exalcalde. Al usar su propio muro para proyectar el supuesto relanzamiento político, Jorge Romero terminó convirtiendo su plataforma en el escenario del linchamiento digital, con comentarios que incluso cuestionaban al propio dirigente nacional por promover esa imagen.
En el panismo yucateco el episodio dejó más preguntas que certezas. Porque si la fotografía pretendía mostrar músculo político, lo que terminó exhibiendo fue otra cosa: que el regreso de Renán todavía provoca escozor incluso entre quienes deberían ser su primera línea de defensa.
El problema es que cuando los primeros disparos vienen desde casa, la fotografía deja de ser estrategia… y se convierte en advertencia.
AL FINAL DEL episodio de Parceros, el Ayuntamiento de Mérida terminó saliendo mejor librado de lo que parecía en las primeras horas de la crisis digital. Y no porque la clausura estuviera equivocada –de hecho el expediente administrativo era sólido– sino porque el drama mediático de los propietarios terminó desinfl ándose cuando comenzaron a aparecer los datos duros del caso.
Mientras la directora de Desarrollo Urbano, Marisol Solís, hablaba en términos de licencias, uso de suelo y procedimientos administrativos, en redes sociales ya corría otra historia: la del pequeño negocio víctima de la autoridad. Ese vacío comunicacional –que duró prácticamente el primer día– permitió que circularan versiones sobre supuestos “moches”, extorsiones o xenofobia que nada tenían que ver con el proceso administrativo.
La paradoja es que cuando finalmente se conocieron los detalles –que el establecimiento operaba como restaurante-bar con licencia de cafetería y había tenido tiempo para regularizar se– la conversación pública dio un giro y el dramatismo inicial se evaporó.
En otras palabras: el Ayuntamiento ganó el expediente, pero casi pierde la narrativa, y más cuando la presunta víctima fue atendida inmediatamente, generando la impresión de que a los chuecos y revoltosos se les da preferencia sobre los cumplidos y ordenados.
En los pasillos del gobierno municipal algunos ya sacan la conclusión política del caso: en la era de las redes sociales no basta con tener la razón técnica. Si la tecnocracia responde primero y la política llega después, el costo reputacional puede ser alto… incluso cuando la autoridad termina teniendo la razón.
EN EL GABINETE municipal de Cecilia Patrón se obtiene una postal inédita cuando concurren la totalidad de los titulares de las direcciones, pues cuatro ex presidentes del Partido Acción Nacional de Mérida se conjuntan como funcionarios de primer nivel: Jesús Pérez Ballote (Bienestar Humano), Arturo León Itzá (Desarrollo Social), Mauricio Díaz Montalvo (Desarrollo Económico) y Gerardo Bolio de Ocampo (Servilimpia).
Adicionalmente, los cuatro acumulan dentro de sus trayectorias sendas coordinaciones de campañas, diputaciones y el haber sido regidores del cabildo meridano. Resulta curiosa esta postal por una circunstancia que ya comienza a preocupar en el armado electoral rumbo a las elecciones intermedias de 2027: en efecto, los cuatro se encuentran rezagados y prácticamente inutilizados por el equipo cercano a la Alcaldesa.
Lo anterior tiene explicación en dos hipótesis: tal vez un llamado de atención ante los intentos adelantados por posicionarse rumbo a un cargo de elección popular o bien por la imperiosa necesidad de buscar nuevos perfiles
HABLANDO DEL AYUNTAMIENTO de Mérida, tal parece que la autorización para la fi rma de un convenio de colaboración entre el municipio y la Congregación Mariana Trinitaria está a punto de echar chispas en altas esferas. Todo parece indicar que el pretendido convenio era con la fi nalidad de que esta asociación civil operara a título gratuito módulos médicos del Ayuntamiento ubicados en parques públicos. Los primeros en echarse a andar serían los de las colonias Azcorra y Mulsay. En apariencia, la asociación civil no cumplió con la parte correspondiente y ha puesto en un lío administrativo y legal al Ayuntamiento, mismo que tiene encima el pago a proveedores por el remozamiento de los edifi cios. En los pasillos de la Dirección de Bienestar Humano, dirigida por Jesús Pérez Ballote, reparten culpas entre el Cabildo y la Dirección de Administración.
Porque en Cuaresma en tus errores y caídas llevas la propia penitencia… Todo es Personal