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Opinión

Ser o parecer. Hablar o negociar  

Como era de esperar, según la televisión nacional que citó a un alto cargo, Irán rechazó la propuesta o idea y  declaró: “La guerra terminará cuando la República Islámica decida hacerlo y se cumplan sus propias condiciones”.

Ser o parecer. Hablar o negociar
Ser o parecer. Hablar o negociar

Según la televisora Rusia Today (RT), el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, advirtió que: “Su país cesará la lucha armada contra Washington y Tel Aviv si recibe firmes garantías de que no volverá a ser atacado en el futuro” y, según Infobae, durante una conversación telefónica con el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, el canciller iraní, Abbas Araghchi, explicó que: “…Tenemos la voluntad para poner fin a este conflicto, siempre que se cumplan las condiciones esenciales, especialmente las garantías requeridas para evitar que se repita la agresión”.

El propio ministro iraní de Relaciones Exteriores dijo a Al Jazeera que existen intercambios de mensajes con Estados Unidos, tanto de forma directa como a través de países amigos en la región. Sin embargo, aclaró que eso no implica negociaciones formales con Washington. “Recibo mensajes de Witkoff directamente, como antes, y esto no significa que estemos negociando…” Obviamente, para las personas no tan versadas en asuntos diplomáticos, tratándose de dos países envueltos en una guerra de una intensidad pocas veces vista, de personajes de la máxima jerarquía y de publicaciones creíbles, hablar e intercambiar mensajes con jerarcas homólogos, es lo más parecido a negociar, a explorar posiciones y, como ocurre en este caso exponer condiciones.

En estos intercambios (que no son negociaciones) hace poco más de una semana, Estados Unidos presentó un listado de 15 puntos que Irán debería cumplir para poner fin a la guerra. Aunque el plan no ha sido divulgado, según trascendidos entre otras exigencias de Washington figuran: desmantelar las capacidades nucleares de Irán; adoptar la política de “enriquecimiento cero de uranio” y entregar todas las existencias a la OIEA, y aceptar la supervisión de ese organismo; abrir el Estrecho de Ormuz y cesar el apoyo a los grupos armados afines en la región (Hezbolá, Hamás y Ansarolá o Ansar Alá (hutíes); y que Irán limite la cantidad y el alcance de sus misiles.

Como era de esperar, según la televisión nacional que citó a un alto cargo, Irán rechazó la propuesta o idea y  declaró: “La guerra terminará cuando la República Islámica decida hacerlo y se cumplan sus propias condiciones”. De paso, adelantó cinco requisitos que, aunque tampoco han sido oficialmente publicados, según ha trascendidos se refieren a: cese de los ataques y asesinatos, garantías de que las hostilidades no se reanudarán, pago de indemnizaciones, reconocimiento de la soberanía de Irán sobre el Estrecho de Ormuz y el fin de los ataques contra grupos aliados de Teherán que participan en los combates.

Las guerras por elección pueden terminar cuando quien las inicia les pone fin, como ocurrió en Vietnam cuando, sin recibir nada a cambio, como pudo, Estados Unidos se marchó. Pueden tener lugar negociaciones en las cuales los ganadores impongan concesiones a los derrotados como sucedió en la Primera Guerra Mundial y casos en que las partes acuerden cierto estatus como en la Guerra de Corea. También puede suceder como en la Segunda Guerra Mundial, en la cual a los representantes plenipotenciarios del alto mando y del Gobierno alemán no se les permitió ni hablar.

Cuentan que en la sala donde se firmó el acta de rendición incondicional, el representante de Alemania levantó la mano, como pidiendo la palabra, ante lo cual el oficial soviético a cargo de la ceremonia le dijo: “Usted vino a firmar, haga lo que vino a hacer…” Cierta o no la anécdota ilustra un resultado categórico.

Actualmente existen dos guerras en progreso: Estados Unidos e Israel contra Irán y la de Rusia contra Ucrania. En ambos casos no parece probable la rendición de ninguno de los adversarios que, al parecer, más temprano que tarde, negociarán alguna salida. Con cada día que demoren la solución, los responsables condenarán a combatientes suyos a la muerte y sumarán sufrimientos a sus pueblos. Se trata de culpas con las que vivirán quienes se demoran.