QUIEN VIVIÓ UNO de los momentos más incómodos durante la inauguración del nuevo Hospital O’Horán fue el exsecretario del Infonavit, “El Mariachi” Rogerio Castro, quien llegó al evento con actitud de auténtico rockstar político, del brazo de su esposa –la directora del Instituto para la Educación de los Adultos– esperando, según cuentan varios presentes, baños de pueblo, saludos, selfi es y uno que otro apapacho rumbo al 2027.
Pero la realidad fue brutal: nadie. Absolutamente nadie se le acercó. Ni para la foto, ni para el saludo, ni siquiera para pedirle la hora. Dicen que el golpe de realidad fue tan seco que Rogerio apenas aguantó unos minutos en la parte exterior del hospital, viendo cómo pasaban funcionarios, invitados y políticos de peso sin que nadie reparara demasiado en su presencia.
Para acabarla de amolar, tampoco fi guró entre los invitados cercanos al templete principal, por lo que, tras unos 10 minutos de deambular entre la multitud, optó por la retirada estratégica: subió rápidamente a la camioneta que ya le tenía lista su chofer y emprendió la huida antes de que comenzara formalmente el evento. Ni siquiera se quedó a presenciar uno de los acontecimientos más importantes del sexenio en Yucatán.
Entre los comentarios más crueles que circularon después del episodio hubo uno particularmente venenoso: que mínimo debió llegar vestido de charro y acompañado de mariachi completo, porque quizá así sí le abrían paso para entrar a entonar unas rancheras dedicadas al nuevo hospital. Porque, políticamente hablando, aseguran varios morenistas, lo de Rogerio ya parece más serenata nostálgica que proyecto con futuro.
QUIENES ASEGURAN QUE ya comenzó el reparto silencioso de candidaturas dentro del grupo político de Mauricio Vila son varios operadores panistas que han visto moverse discretamente al diputado vilista Marco Pasos Tec, quien –según comentan en corto– estaría citando uno a uno a los perfi les “ya palomeados” para futuras candidaturas a diputaciones. Entre los mencionados están Asís Cano, Álvaro Cetina, Jesús Perea, Roger Torres, Arturo León y Manuela Cocom.
Dicen que las reuniones no son precisamente de cortesía, sino para ir alineando estructuras, amarres y compromisos rumbo al próximo proceso electoral. El detalle que ya comenzó a generar ruido interno es que, según estas versiones, el grupo cercano a Cecilia Patrón prácticamente no aparece contemplado en esa primera lista de bendecidos, situación que ya provocó reclamos, caras largas y mensajes incómodos entre varios panistas meridanos. Más de uno comenzó a preguntarse si el vilismo ya decidió caminar solo y repartir candidaturas únicamente entre perfi les de absoluta confi anza.
Sin embargo, la única que sí aparece plenamente considerada y muy cercana al círculo de “La Chula” sería Flora Zapata Mendiola, quien casualmente ya comenzó a dejarse ver cada vez más en eventos públicos, reuniones y actividades políticas donde antes no fi guraba tanto.
En el PAN yucateco varios ya tomaron nota de esos movimientos y aseguran que, cuando empiezan a aparecer demasiadas fotos, saludos y territorio… es porque alguien ya recibió luz verde.
QUIEN TAMBIÉN TERMINÓ viviendo un episodio bastante incómodo fue el diputado de Morena, Julián Bustillos, quien llegó muy formal, acompañado de su inseparable guarura, a la inauguración del CBTIS 305, creyendo que su cargo bastaría para abrirle cualquier puerta.
El problema surgió cuando personal de seguridad le cerró el paso casi desde el primer filtro y le soltó la frase que más duele en política: “No está en la lista”. Cuentan testigos que Julián insistió una y otra vez, visiblemente molesto, repitiendo en tono de reclamo que era diputado y además presidente de la Comisión de Educación del Congreso del Estado, como esperando que el nombramiento funcionara como pase automático. Pero del otro lado no se movieron ni un centímetro. La respuesta siguió siendo la misma: “No aparece entre los invitados autorizados”.
El momento, dicen, fue bastante vergonzoso. Porque mientras algunos funcionarios y políticos entraban sin problema, Bustillos terminó dando media vuelta con cara larga, tragándose el coraje y retirándose discretamente… aunque eso sí, sin despegarse ni un segundo de su guarura.
Entre los asistentes, varios soltaron la misma ironía: que el diputado parece tener la costumbre de aparecer en absolutamente todos los eventos, aunque sea únicamente para salir en la foto, aun cuando a veces ni lo estén esperando.
COMO SEÑALAMOS EN esta columna, la comparecencia frustrada de Panchito Torres en el Congreso del Estado comienza a convertirse en uno de esos errores políticos que terminan pesando más que una fuga de 48 pulgadas. Porque, nos dicen, cuando un funcionario busca desesperadamente explicar algo y no lo dejan hablar, la sospecha no disminuye: crece.
Cuando los diputados del PAN exigieron que el director de la Japay acudiera al Legislativo para explicar las constantes crisis de agua en Mérida, Panchito vio una oportunidad de vacunarse políticamente. Quería llegar al Congreso, repartir culpas y vender el famoso “Plan Hídrico”.
Pero esa comparecencia nunca ocurrió. No se le daría al PAN el gusto de mandar funcionarios cada vez que lo solicitaran. El entonces presidente del Congreso le cerró la puerta y lo dejó atrapado en el peor escenario posible: sin tribuna, sin defensa técnica y con las colonias organizándose por falta de presión, fugas y cortes constantes.
Desde entonces, el director de la Japay quedó políticamente expuesto. Porque hace apenas 19 meses Mérida no enfrentaba una crisis hídrica de esta magnitud.
TAL COMO ANTICIPAMOS, lo que hoy ocurre en Chichén Itzá y en el resto de los paradores turísticos era bola cantada. No fue por falta de advertencias.
Desde hace meses, integrantes del sector privado ya le habían comentado al secretario de Fomento Turístico, Darío Flota Ocampo, y al director de Cultur, David Escalante Lombard, que los nuevos espacios construidos para los artesanos en el parador de Chichén Itzá nacían condenados al fracaso: mala ubicación, escasa circulación de visitantes y, para colmo, sin un atisbo de sombra bajo el inclemente sol yucateco.
La preocupación central era sencilla de entender hasta para cualquier turista que haya caminado cinco minutos en la zona arqueológica: los comerciantes jamás aceptarían abandonar los espacios donde históricamente venden sus productos para trasladarse a un sitio que, además de incómodo, reduce sus posibilidades de ingreso.
Pero, según cuentan nuestras fuentes, la respuesta que recibieron empresarios y operadores turísticos fue todavía más preocupante: que el diseño y la distribución de los espacios “venían especifi cados desde el centro del país” y que, por lo tanto, “nada se podía hacer”.
Hoy, con el conflicto ya desbordado y con la tensión creciendo alrededor de Chichén Itzá, queda claro que nadie quiso escuchar a tiempo. Y como suele pasar en estos casos, la factura no sólo la paga el gobierno, sino toda la cadena económica que vive del turismo en Yucatán.
Porque mientras la crisis estalla en la joya arqueológica del estado, el nerviosismo económico comienza a extenderse hacia otros sectores. Ahora, comentan empresarios del interior del estado, la reciente amenaza de Donald Trump de revisar las transferencias de migrantes ya empezó a prender focos rojos en municipios expulsores de mano de obra como Peto, Cenotillo, Tunkás, Tekax y Oxkutzcab, donde buena parte de la economía familiar depende directa o indirectamente de las remesas.
EN LA SEGEY alguien confundió tolerancia con debilidad política. Y es que uno de los errores más comentados en los pasillos del magisterio yucateco fue haberle abierto de par en par la puerta a la CNTE desde el arranque de la administración de Juan Balam. Porque hoy, aseguran nuestras fuentes, el único frente verdaderamente incómodo que enfrenta el Gobierno del estado en materia educativa proviene precisamente de ese grupo que durante años ni pintaba ni daba color en Yucatán.
Veteranos del sector recuerdan que desde el 2015 y hasta el fi nal del gobierno de Mauricio Vila la CNTE apenas tenía presencia testimonial en el estado, debido a que la mayoría de sus demandas son de carácter federal y no competencia directa del Ejecutivo local.
Sin embargo, en esta administración se les dio interlocución, refl ectores y margen de maniobra. Resultado: ahora la Cetey alista suspensión de clases en al menos cinco municipios para sumarse al paro nacional convocado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
La movilización contempla afectaciones en Mérida, Valladolid, Tekax, Ticul y Maxcanú, bajo el mismo discurso que arrastran desde hace casi una década: eliminar la Ley del Issste del 2007 y revertir la reforma educativa impulsada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
El representante local, Jesús Chablé Hau, insiste en que no hubo acuerdos satisfactorios con las secretarías de Educación y Gobernación y exige una reunión directa con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Lo que más irrita dentro del propio aparato gubernamental, nos cuentan, es que mientras la Secretaría General de Gobierno y el Gobernador han realizado gestiones para mejorar condiciones laborales y mantener canales de diálogo abiertos, los líderes de la CNTE parecen no tener llenadera. Cada concesión abre paso a una nueva exigencia.
Porque a veces tu ambición fl orece más que tu talento, con las primeras lluvias Todo es Personal.