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Opinión

Historia de los huracanes en Yucatán (2)

“El 22 de septiembre del 2002, el huracán Isidore sorprendió a la confiada población yucateca que menospreció a este meteoro”.

Historia de los huracanes en Yucatán (2)
Historia de los huracanes en Yucatán (2)

Tras varios años de relativa calma en la cuenca del Atlántico, el Golfo de México y el Mar Caribe, la amenaza ciclónica reapareció en 1974 con el huracán Carmen, de categoría 3, que causó graves daños a la ciudad de Chetumal y la zona de Bacalar antes de cruzar el Sur de la Península de Yucatán. El meteoro salió por Ciudad del Carmen y, tras ser desviado por un frente frío hacia el Noreste, dejó inundaciones en el Norte de Yucatán, incluida Mérida y la zona de Celestún.

Luego del susto que representó en 1980 el huracán Allen –del que la Península de Yucatán logró librarse–, septiembre de 1988 marcó un antes y un después con la llegada de Gilberto, considerado entonces el “huracán del siglo”, que alcanzó una presión histórica de 888 hPa y registró rachas de viento de hasta 340 kilómetros por hora antes de impactar la zona más turística y de lujo del Caribe mexicano: Cancún, que en aquel septiembre alcanzaba su máximo boom. También devastó a Cozumel, Isla Mujeres, Playa del Carmen y Puerto Morelos, en pleno auge turístico.

Posteriormente, Gilberto se dirigió al Oriente de Yucatán por Xcan, cruzó por Tizimín y salió cerca de Telchac Puerto, donde casi detuvo su trayectoria y permaneció semiestacionario durante varias horas. Su ojo se mantuvo sobre Mérida entre las 19:00 y las 23:00 horas, dejando una calma impresionante antes de provocar una destrucción sin precedentes en buena parte del estado y en toda la costa yucateca. A partir de entonces, la población comenzó a dimensionar el riesgo real de estos fenómenos meteorológicos y tenerles respeto.

En 1995, otros dos ciclones dejaron huella en la península: Opal y Roxanne. Ambos cruzaron desde el Caribe hacia el Golfo de México y fueron atrapados por sistemas frontales. Opal fue desviado hacia Florida (EE.UU.), mientras Roxanne quedó prácticamente estancado frente a la costa campechana, entre Campeche y Ciudad del Carmen, donde causó destrucción jamás vista durante varios días hasta que por fin enfiló a la península de Florida.

El 22 de septiembre del 2002, el huracán Isidore sorprendió a la confiada población yucateca que menospreció a este meteoro, pues se decía: “si sobrevivimos a Gilberto, un huracán categoría 5 (la máxima de la escala Saffir-Simpson) llamado el huracán del siglo, que más nos puede hacer uno de categoría 2 que pasaría muy cerca de la costa yucateca”. Y es que, en efecto, los modelos de pronóstico anticipaban que pasaría frente a la costa, pero terminó ingresando por Telchac Puerto como categoría 3. Ese 22 de septiembre, la población se dispuso a disfrutar de un domingo de paseo y compras, como otro cualquiera, total, “un poco de lluvia y viento qué más puede provocar”.

Sin embargo, Isidore se convirtió en una de las peores experiencias para la población del estado. El huracán realizó un recorrido en forma de lazo dentro de Yucatán durante 36 horas, afectando la zona más poblada y económicamente activa –la destrucción que dejó equivalió a la que causarían tres ciclones. Aunque menos intenso que Gilberto, sus daños fueron mayores debido a la prolongada duración del impacto. Finalmente, el meteoro salió nuevamente al Golfo de México por Chuburná Puerto, tras dejar acumulados históricos de lluvia de 255 litros por metro cuadrado. Desde entonces, la cultura de la prevención cobró mayor relevancia entre la población yucateca.