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Opinión

La paz imperfecta es preferible a la guerra

“La paz difícilmente negociada parece ser precaria. No obstante, es una oportunidad y un precedente que en el caso de otros conflictos debiera imitarse. Suerte con el acuerdo”.

La paz imperfecta es preferible a la guerra
La paz imperfecta es preferible a la guerra

Concediendo el beneficio de la duda, se acepta que, a fines de esta semana, los Estados Unidos e Irán firmarán un acuerdo de paz que, según Washington incluye a toda la región, lo cual parece excesivamente ambicioso porque, entre otras cosas, implicaría neutralizar completamente a Israel. A pesar de ello, me inclino a saludar lo que se alcance porque, una paz imperfecta es preferible a la guerra.

Después de tres meses de intensos combates, el sacrificio de miles de vidas y una espartana resistencia, Estados Unidos e Irán han alcanzado un principio de acuerdo que incluye también al Líbano, aunque ignora a los palestinos. Israel no cesa los bombardeos al indefenso país de los cedros, no retira de allí sus tropas, no da tregua en Palestina ni afloja la presión sobre Siria; incluso se declara en rebeldía, al afirmar que, como país soberano, no está obligado a obedecer ni a seguir a los Estados Unidos.

El disgusto israelí proviene de que, al cesar los bombardeos al Líbano y retirar de allí sus tropas, se le impide hostigar a Hezbolá. También está el hecho de que no se alude al programa de misiles iraní, ni a los vínculos de ese país con Hezbolá, Hamas y Ansarolá o Anṣār Allāh (partido de Dios) o hutíes que, en conjunto, se proclaman como eje de la resistencia.  

En Teherán son categóricos y, a pesar de lo sufrido, de la muerte de varios de sus líderes, los miles de bajas entre la población, la destrucción y los escasos logros que pueden exhibir, la televisión estatal asegura que “han obtenido una brillante victoria sobre Estados Unidos y lo han obligado a aceptar sus términos para la paz”.

Aunque el acuerdo no parece colmar las aspiraciones de ninguna de las partes, sobre todo de Israel, Estados Unidos ha insistido en buscar un entendimiento, tal vez para subsanar el error de haber comenzado una guerra que no es suya. Con diversos acentos, se ha dicho que el presidente Donald Trump fue empujado por Israel a la guerra contra Irán; incluso se ha sugerido que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ejerce una desmesurada influencia en la política norteamericana para la región.

De ser cierta esa narrativa, Trump habría cometido un error. ¿Acaso lo está rectificando al aceptar una paz que no condujo a cambiar el régimen político de Irán y dejó intacta la nomenclatura del poder en ese país? De ser así: ¿Sería un gesto positivo? Del plan que pone fin a las acciones militares entre Estados Unidos e Irán, este martes eran logros tangibles el fin de las acciones de Estados Unidos y el inicio de la apertura del Estrecho de Ormuz que, según Estados Unidos será total, mientras Irán hará lo que siempre hizo que es ejercer soberanía sobre sus aguas y regular razonablemente el paso, sin cobrar peaje alguno. No ha quedado claro si hay o no minas y cómo serán removidas.      

A estas alturas, existen pocas alusiones sobre el programa nuclear de Irán, excepto la afirmación de que el estado persa no podrá construir nunca un arma atómica, para lo cual Irán deberá, no sólo entregar el uranio enriquecido más allá del 5 por ciento, sino prescindir de las tecnologías e infraestructuras adquiridas con ese fin y que hayan sobrevivido a los bombardeos.

Algo de suma importancia es la afirmación de que, de inmediato, se levantarán las sanciones que afectan las ventas iraníes de petróleo y productos petroquímicos y la adquisición de tecnologías para la industria.

Aunque, existen algunos indicios de que pueden ser liberadas partes de las enormes sumas de dinero iraní congelado en Occidente, Trump ha dicho  que: “Irán no recibirá ningún dinero en efectivo por solo firmar un documento…” El acuerdo, favorecido por la mediación de Pakistán, y otros estados de la región, no parece suficientemente sólido.

Con buenas razones, Irán insiste en que no confía en los Estados Unidos, Israel no se siente obligado, mientras Irán sigue ligado a poderosas Fuerzas Armadas no estatales que tienen sus propias agendas. La paz difícilmente negociada parece ser precaria. No obstante, es una oportunidad y un precedente que en el caso de otros conflictos debiera imitarse. Suerte con el acuerdo.