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Opinión

Colombia en el escudo de las Américas

“Colombia ha demostrado en estas elecciones que está dividido casi por mitades y una de ellas es de izquierda o por lo menos progresista y otra en la que si bien no todos sus representantes eran considerados extremistas de derecha”.

Colombia en el escudo de las Américas
Colombia en el escudo de las Américas

El senador Iván Cepeda, excandidato presidencial que por menos de un punto porcentual resultó perdedor en la contienda por la presidencia de la República, aceptó finalmente el triunfo de su adversario, Abelardo de la Espriella (ADLE), sin que se hayan resuelto todas las impugnaciones sobre la votación que había interpuesto su campaña y los señalamientos de posible fraude que había denunciado el presidente de la República.

Era absurdo el empecinamiento del presidente del cual en buena hora se deslindó el candidato perdedor, porque los posibles errores no tienen peso significativo, por lo cual el escrutinio ha sido avalado por la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Unión Europea. Es un verdadero alivio porque ya los adversarios dejaban en el ambiente la idea de que la izquierda se negaría a entregar el poder.

El ganador recibe un mandato de menos de la mitad de la población, lo cual no lo hace ilegítimo, pero lo obliga a aceptar que tiene que atenuar las políticas de tinte absolutista que ha prometido instaurar desde el inicio de su campaña para tomar en consideración a esa mitad del país que no apoyó su llegada a la presidencia y a rodearse de un equipo técnico que supla su ignorancia casi absoluta sobre la composición del Estado y la manera como este funciona de acuerdo con la Constitución y la ley. ¿Ahora verá que no puede “desaparecer” la mitad de los ministerios solo porque a él se le ocurra, que no puede despedir a 700 mil empleados públicos, que enfrentar a los grupos armados no se logra nada más, como dijo en la campaña, preguntándole al comandante militar “cuántos soldados necesitas? ¿500? Te doy mil, preguntarle a un alcalde: “Ey, ven acá, ¿cuántos soldados necesitas para mantener el orden público, 500 policías más? Te doy mil”. Y cosas por el estilo, que el asunto no es nada más soplar y hacer botellas.

Finalmente se va a estrellar con que no es como él pensaba, que “pagarle al Fondo Monetario Internacional” saldaba la deuda pública externa del país porque con él no tenemos ninguna, va a tener que aprender qué significa déficit fiscal y demás “minucias” que él y muchos de sus votantes consideraron cosas de poca monta y que no se solucionan de inmediato nombrando un equipo capacitado porque quien manda tiene que saber qué es lo que está ordenando.

Desde ya sabemos que su presidencia estará subordinada a Donald Trump, quien de manera humillante dijo que gracias a él había logrado la presidencia y ya hemos tenido la prueba, con el caso del influenciador Beto Coral a quien según el The New York Times detuvieron ilegalmente por intervención de Marco Rubio y la intromisión cada día más evidente de Bernie Moreno cuyo agringamiento intenta emular ADLE.

Pero en el país se enfrentará a un Congreso en el que no tiene las mayorías: el Pacto Histórico, partido del candidato Cepeda, cuenta con 66 congresistas, además de 30 de la Alianza Verde, más los de en Marcha, Mais (de corte indigenista) y los rebeldes de los partidos liberal y conservador que desobedeciendo las órdenes de sus directorios se declararon en disidencia y apoyaron a Cepeda.

ADLE tiene asegurados 47 votos del Centro Democrático que, aunque se jefe el expresidente Álvaro Uribe salió bastante opacado de esta contienda conserva una cauda electoral disminuida pero aún importante y apenas se cantó la segunda vuelta corrió a presentarse como partido de gobierno, además de siete de Salvación Nacional como finalmente acabó llamarse lo que quedó del partido conservador luego de varias escisiones más 17 que se agrupan bajo el paraguas de Cambio Radical y muy posiblemente se sumarán congresistas liberales y conservadores que no se sienten representados bajo esas banderas.

Colombia ha demostrado en estas elecciones que está dividido casi por mitades y una de ellas es de izquierda o por lo menos progresista y otra en la que si bien no todos sus representantes eran considerados extremistas de derecha ahora han quedado bajo ese extremo de la polarización política del país. Así se ha visto en el caso del vicepresidente electo, un académico y ex ministro de derecha que era considerado demócrata y ahora tendrá que arrastrar, por más esfuerzos que haga para disimular sus nuevos excesos ideológicos, la caracterización de extremista de derecha.

Por si faltaran pruebas para demostrar la catástrofe que se nos avecina, el martes pasado, apenas dos días después de las elecciones, ADLE le dijo al secretario de Defensa de EE.UU., Peter Hegseth, que Colombia hará parte del Escudo de Las Américas, la coalición militar de la cual hacen parte Argentina, el Salvador, Chile, Ecuador y Paraguay, por lo cual el gringo lo felicitó por esa alianza “para poner fin a la producción de narcóticos mortales y erradicar a los narcoterroristas” sin mencionar para nada,  como era de esperarse la parte que les corresponde a ellos, los mayores consumidores. Vamos a ver cómo les va en las próximas elecciones legislativas en Estados Unidos con sus loas guerreristas.