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Opinión

Todo es Personal en Yucatán

NADA ES CASUALIDAD, eso pensamos todos los comensales que el pasado miércoles en el restaurante Cienfuegos fuimos testigos de un desfile de alianzas que difícilmente pueden calificarse de fortuitas.

En una de las mesas se reunieron el exgobernador Rolando Zapata Bello, el ingeniero Eric Rubio Barthel, Liborio Vidal Aguilar y los empresarios Fernando Vega y Rodolfo Rosas, en un encuentro que, según quienes lo presenciaron, transcurrió con una cordialidad digna de una reunión de consejo de administración.

Lo verdaderamente llamativo fue que, en la mesa contigua, coincidían Juan José Sánchez Duarte, exsubsecretario de Obras Públicas durante el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco, sexenio marcado, entre otros episodios, por la polémica venta del equipo de beisbol; Erick Arellano Hernández, propietario de los Leones de Yucatán, y El Moro Hagar, identifi cado en los círculos políticos y empresariales como el operador fi nanciero del senador Jorge Carlos Ramírez Marín. ¿Casualidad? Difícil creerlo. ¿Coincidencia? Sólo para los ingenuos.

En política nadie ocupa una mesa por accidente cuando el calendario electoral empieza a apretar. Con el 2027 cada vez más cerca y las piezas moviéndose silenciosamente, reuniones de este calibre alimentan las versiones sobre pactos, reconciliaciones y proyectos que todavía se cocinan lejos de los refl ectores. Nadie ha explicado el motivo del encuentro, pero en Yucatán las sobremesas políticas suelen anunciar decisiones mucho antes que los comunicados.

POR CIERTO, LIBORIO Vidal volvió a dejarse ver en público por segunda ocasión en pocas semanas. Primero apareció en un evento encabezado por el gobernador Joaquín Díaz Mena, y ahora en esta reunión, sufi ciente para encender nuevamente las especulaciones. Entre quienes conocen las entrañas de la política aseguran que el acercamiento forma parte de la operación para terminar incorporándolo a Morena. El incentivo, dicen, sería encontrar una salida a la complicada situación fi nanciera que enfrenta su empresa, Bomssa. A cambio, habría ofrecido sumar la desgastada estructura política que aún le queda para apuntalar la eventual candidatura de Wilmer Monforte Marfil al Distrito I federal.

Como de costumbre, Liborio vuelve a vender la idea de que conserva un capital político que hace tiempo dejó de pesar. Ya convenció a Renán Barrera de que podía aportar más de lo que realmente tenía y el resultado está a la vista. Ahora habrá que ver si en Morena alguien decide comprar el mismo discurso. Para muchos dentro de la clase política, este movimiento no sería más que otro episodio del eterno chapulineo, donde las convicciones cambian de color al ritmo de las conveniencias personales.

HAY QUIENES ASEGURAN que a Rommel Pacheco prácticamente le marcaron la ruta y que su regreso al ruedo electoral es cuestión de tiempo. Sólo estaría esperando el momento políticamente más rentable para dejar la dirección de la Conade. Lo interesante es que el plan no terminaría con su salida, sino que buscaría dejar acomodado a su grupo para conservar posiciones dentro del organismo deportivo. Una aspiración legítima, aunque poco realista, porque en la administración pública federal los cambios de mando casi nunca respetan las herencias políticas.

También se comenta que, si Rommel abandona la Conade, la presidenta Claudia Sheinbaum difícilmente permitirá que la estructura permanezca intacta mediante un interinato. Todo apunta a que Miguel Torruco Garza asumiría la dirección con la confi anza plena de Palacio Nacional y, como ocurre siempre, con libertad para llegar acompañado de su propio equipo.

Mientras eso se define en la Ciudad de México, en Mérida ya hacen cuentas rumbo al 2027. Si las versiones terminan confi rmándose, el medallista olímpico volvería a enfrentar a la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada en una reedición de la elección pasada. Sin embargo, entre los propios operadores políticos pocos creen que el desenlace cambie: el escenario vuelve a perfi larse favorable para “La Chula”, mientras Rommel corre el riesgo de repetir una derrota que algunos insisten en presentar como oportunidad y otros ya consideran una historia conocida.

COMO INFORMAMOS EN esta columna, las constantes fallas en el suministro eléctrico y los apagones que golpean distintos sectores de Mérida ya se convirtieron en bandera política de la oposición y hasta de personajes que jamás habían pisado una colonia para escuchar a los vecinos. Ahí está la diputada federal Isabel Rodríguez Heredia, quien de manera muy oportuna comenzó a difundir en redes sociales videos de apagones. A la cruzada también se sumaron el diputado federal Elías Lixa y el dirigente estatal del PAN, Álvaro Cetina.

Sin embargo, entre tanto reflector y publicación, hay un detalle que nadie parece haber cuidado: no existe evidencia de que alguno de ellos haya sostenido un diálogo real con las familias afectadas, como ocurre en la colonia San Antonio Cinta. Una cosa es capitalizar el descontento desde las redes y otra muy distinta ensuciarse los zapatos recorriendo las calles donde el problema se vive todos los días.

La realidad es, según relatan los propios vecinos, que su prioridad no es convertirse en escenario de campañas anticipadas, sino recuperar un servicio eléctrico confi able. Cansados del calor, de los aparatos descompuestos y de las pérdidas económicas, prefi eren tratar directamente con la Comisión Federal de Electricidad antes que permitir que su inconformidad sea utilizada como combustible político.

Incluso familias de reconocido peso social en Mérida aseguran que el superintendente de la CFE, Jorge Rafael Padilla Díaz, ha optado por un perfi l discreto y por instalar mesas de trabajo con los habitantes para atender las fallas. Mientras unos buscan cámaras y declaraciones, otros intentan resolver el problema. Las protestas ya no se limitan a San Antonio Cinta: Prado Norte, Vista Alegre, México, México Oriente y los llamados “Montes”, como Montecristo, Montebello y Monterreal, también exigen soluciones. Al final, los vecinos quieren electricidad, no discursos.

EN EL CONSEJO de la Judicatura del Poder Judicial de Yucatán siguen acumulándose las dudas sobre dos contratos para adquirir elevadores destinados a los juzgados de Progreso y Kanasín, adjudicados de manera directa por dos millones 700 mil pesos y dos millones 549 mil 970 pesos, sin considerar siquiera el costo de la instalación.

No se trata de montos menores ni de un trámite administrativo cualquiera. Las cifras rebasaban ampliamente los límites legales para una adjudicación directa, por lo que la ruta natural debió ser una licitación pública. Sin embargo, alguien decidió tomar el atajo.

Con la llegada del nuevo gobier- no, las miradas apuntan hacia Álvaro Juanes Laviada, presidente de la Comisión de Administración del Consejo de la Judicatura y vocal del Comité de Adquisiciones. Hasta ahora nadie ha explicado si revisó los expedientes, si avaló las compras, si autorizó alguna excepción legal para evitar la licitación o, simplemente, si existe el dictamen que justifi que saltarse el procedimiento establecido.

Las interrogantes no son menores, porque Juanes Laviada no ocupa un asiento decorativo: su comisión supervisa el manejo de los recursos y recibe información directa de la Dirección de Administración y Finanzas. Lo más llamativo es el contraste con la imagen que proyecta en su página profesional, donde presume experiencia en asesoría estratégica, solución de problemas y ejecución de proyectos. Quizá llegó el momento de demostrar esas credenciales y ofrecer una explicación convincente sobre cómo dos contratos millonarios terminaron adjudicados sin competencia alguna.

UNO DE LOS casos que más ruido ha generado en las últimas semanas es la aparente incorporación de Liborio Vidal Aguilar al llamado Renacimiento Maya. Todo comenzó tras un evento realizado en Valladolid, su tierra natal, donde el exsecretario ha invertido buena parte de la fortuna que, según sus detractores, amasó al paso por distintos cargos públicos y partidos políticos. Ahí está su hotel boutique Sutuk, convertido ahora, casualmente, en escenario perfecto para “impulsar” el turismo… y, de paso, para alimentar el romance político con Morena. La fotografía desató una lluvia de especulaciones sobre un eventual salto a las filas guindas.

Las reacciones no tardaron y una de las más duras fue la de Ramón May Euán, exfuncionario municipal y regidor suplente durante la administración de Renán Barrera, quien acusó a Liborio de haber sido el “caballo de Troya” que terminó dinamitando al grupo que respaldaba al entonces candidato panista. Desde el PAN también aseguran que May Euán tiene prisa por asegurar una candidatura para el 2027, particularmente el Distrito V local, el mismo donde Marissa Salazar terminó derrotada.

C O N T I N U A N D O CON LA pasarela de suspirantes, otro que no deja de mover fi chas es Ignacio Gutiérrez Solís. El exdirector de Gobernación presume en corto que busca una diputación local cobijado, según él, por la estructura “renancista”. Lo que parece olvidar es que todavía arrastra asuntos incómodos que siguen bajo la lupa de la Contraloría Municipal y de la Auditoría Superior del Estado. Entre ellos fi gura el polémico programa de bicicletas chinas, del que fue uno de los principales promotores y voceros, pese a que hoy permanece bajo investigación por presuntas irregularidades.

Dentro del propio PAN no faltan quienes consideran que Gutiérrez representa más un pasivo que un activo electoral. “No le suma al partido”, comentan nuestras fuentes, que recuerdan los cuestionamientos sobre su paso por el Ayuntamiento y los expedientes que aún esperan respuestas.

TRASCENDIÓ QUE QUIEN tampoco está de buen humor es el diputado federal Óscar Brito, luego de que la legisladora Clara Rosales hiciera pública su intención de competir por la candidatura de Morena al Distrito III federal. Dicen que el malestar no obedece únicamente a la competencia interna, sino a que, durante las reuniones que ambos sostuvieron, ella jamás le habría revelado sus aspiraciones.

Brito ya se veía con la candidatura prácticamente en la bolsa y el anuncio terminó por descomponer una relación política que hasta hace poco parecía sólida. Quienes conocen los movimientos internos de Morena aseguran que el distanciamiento ya es evidente y que la disputa apenas comienza. Todo apunta a que la tensión escalará cuando Clara Rosales formalice su registro y ambos tengan que medir fuerzas dentro de un proceso donde las sonrisas suelen durar menos que las alianzas.

Hay escenarios que hablan más fuerte que cualquier discurso. Aunque sea un restaurante Todo es Personal.