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Opinión

Todo es Personal en Yucatán

QUIEN NO VE lo duro sino lo tupido -y con sus declaraciones a medios no se ayuda, o de plano le falta con urgencia una buena asesoría comunicacional- es la diputada local Sayda Rodríguez Gómez, cuyo paso como secretaria de Desarrollo Sustentable de 2018 a 2024 dejó secuelas económicas y ambientales que todavía se están pagando.

Ahí está, como ejemplo de manual, el caso de “las dunas” de Chuburná Puerto, donde la propia ex funcionaria y hoy legisladora se contradijo en cadena de entrevistas al intentar culpar a la actual administración estatal que encabeza Joaquín Díaz Mena, quien en rueda de prensa detalló permiso por permiso, y quién lo firmó: la gran mayoría, otorgados por la propia Rodríguez Gómez, en presunta complicidad -según fuentes que aún se conservan en la secretaría que ella encabezó- con avales de altos mandos y, por supuesto, de un sector empresarial interesado en explotar la zona natural, sin importarles que las dunas sean la primera línea de defensa contra tormentas y huracanes.

¿Con qué cara verá Sayda Rodríguez a los ciudadanos cuando pida el voto para el distrito federal que ambiciona en el 2027? La respuesta, dicen nuestras fuentes, ya circula sola.

EL QUE ANDA muy activo y suelto de lengua en medios, hablando pestes del Partido Acción Nacional y de sus dirigencias estatal y municipal, es el ex regidor Ramón May Euán.

Como se recordará, May salió de las filas panistas en la primera década de los 2000 como asistente del exdiputado y polémico exfuncionario José Collado Soberanis -señalado en su momento por malos manejos del erario- y de ahí pasó al departamento de educación del ayuntamiento, donde en más de una ocasión se le señaló de repartir programas sin reglas de operación, bajo el amparo de distintos directores.

Después llegó a regidor suplente sin hacer campaña, es decir, por lista y sin urnas de por medio. Pero quienes conocen el expediente aseguran que podría estar enfrentando varios procesos en la contraloría municipal, lo que explicaría -dicen- por qué de pronto se rebela contra quienes lo formaron para victimizarse y hablar de persecución política. “Está armando un cuento que nadie le creerá; despotricando contra quienes le dieron la oportunidad, para que cuando salgan a la luz sus malos manejos, pueda decir que todo es venganza”, resumen fuentes panistas que trabajaron de cerca con él. Aquí seguiremos pendientes.

HABLANDO DE SUSPIRANTES a cargos de elección popular, en el Palacio Municipal de Mérida algunos ya se apresuran por tener la postal perfecta para la campaña de 2027. Es el caso del director del DIF municipal, Gerardo López Fernández, cuyo enlace matrimonial estaría por formalizarse, o del regidor Juan de Dios Colli Pinto, a quien pronto visitará la cigüeña.

Otros potenciales candidatos afi nan detalles por su cuenta: entre rumores de pasillo se comenta que algunos se pusieron en estricta dieta y otros recurrieron a las populares “plumas metabólicas”, tratamiento que se ha puesto de moda en el mundo entero y del que, según cuentan, tampoco se han librado varios servidores públicos adscritos al despacho de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada.

QUE NADIE DÉ por cerrada la candidatura del PAN al IV Distrito Federal de Mérida, uno de los bastiones más seguros que conserva el blanquiazul en todo el país. Hace unas semanas la definición parecía reducirse a dos nombres: Elías Lixa Abimerhi y Álvaro Cetina Puerto. Pero, según cuentan desde las entrañas panistas, el tablero volvió a moverse.

Resulta que Lixa tendría prácticamente amarrado un lugar en la lista plurinominal, gracias a su buena relación con el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera. De confi rmarse, quedaría fuera de la pelea por el IV y abriría paso a un nuevo mano a mano: Álvaro Cetina contra Renán Barrera Concha.

El actual dirigente estatal y diputado local todavía podría buscar la reelección en un distrito local, opción que seguirá abierta en 2027. El problema es que ninguno de los dos parece dispuesto a hacerse a un lado, y ahí está el nudo que trae atoradas media docena de negociaciones dentro del blanquiazul: antes de acomodar cualquier otra posición, primero tendrán que resolver quién se queda con uno de los distritos más codiciados del panismo yucateco.

PREOCUPACIÓN DE LA buena provocó en el entorno del senador Jorge Carlos Ramírez Marín la detención, por autoridades federales, del alcalde de Kinchil, Irvin de la Cruz Pisté Canul, en medio de las investigaciones y señalamientos que enfrenta. La inquietud tiene nombre y apellido: la cercanía política que existía entre ambos.

Pisté Canul fue uno de los principales colaboradores y aliados del senador en la zona, al grado de que hace poco anunciaron juntos la apertura de una clínica en el municipio. Pero conocida la detención, nos cuentan que desde el entorno de Ramírez Marín ya se trabaja en marcar distancia, con la premura de quien apaga un incendio antes de que llegue la prensa. Tan es así que llamó la atención la repentina desaparición de fotografías en redes sociales donde ambos aparecían juntos, borrado exprés que, lejos de pasar inadvertido, despertó todavía más comentarios entre quienes siguen de cerca la política yucateca.

DESPUÉS DEL DESLUCIDO festejo con el que Sergio Vadillo Lora quiso mostrar músculo político en el Poliforum Zamná, empezaron a perseguirlo sus fantasmas de siempre: la cercanía con el PRI de Alejandro “Alito” Moreno y su relación con la empresa Mayavisión.

El tema recobró fi lo luego de que la Fiscalía Anticorrupción de Campeche detuviera a Carlos Alberto Medina Hernández, exdirector de Comunicación Social durante el gobierno de Moreno Cárdenas, señalado por su presunta participación en el desvío de 36 millones de pesos mediante empresas factureras.

El exfuncionario ya está recluido en el penal de San Francisco Kobén, donde deberá responder ante un juez, y su captura llegó después de la de Luis Antonio Espinosa Campos, identifi cado por publicaciones periodísticas como fundador de Mayavisión y también señalado en la misma investigación. Contra Vadillo, hasta ahora, no hay acusación alguna en ese expediente. Pero el caso vuelve incómodas -y cada vez más difíciles de explicar- sus conexiones con personajes y estructuras del alitismo.

EN ESTA columna ya hemos mencionado las intenciones de Gerardo López Fernández, actual director del DIF municipal de Mérida, de hacerse de una diputación local. Un día lo vemos repartiendo sillas de ruedas y programas sociales; al siguiente, codeándose en la tradicional verbena de los matarifes del barrio de San Sebastián.

Pero parte de su estrategia para hacerse notar se destapó hace unas semanas en redes sociales, cuando presumió la entrega del Premio Internacional Tonantzin a directoras y directores de sistemas DIF de todo el país, o dicho sin adornos, a quienes tienen -o pueden conseguir- una fuerte cantidad para comprar el premio. Nuestras fuentes señalan que la inscripción obligatoria puede oscilar entre 30 y 45 mil pesos, y que ese dinero, por supuesto, no sale del bolsillo del funcionario sino del presupuesto público municipal, como habría ocurrido en el caso de López Fernández.

Antes de la entrega, cuentan los mismos informantes, el depósito da acceso a una cena de gala y un seminario, además del premio en sí. ¿Sabrá la alcaldesa de Mérida de este gasto? ¿Cuadra comprar reconocimientos con la política de austeridad que Cecilia Patrón dice promover? ¿Será que, así como compra premios, Gerardo López también aspira a comprarse la diputación que tanto anhela? Son las preguntas que se hacen nuestros informantes, que también recuerdan que López poco o nada ha hecho por mejorar las condiciones reales del DIF: lo usa de trampolín político, evita el contacto con la gente y, para cerrar con broche de oro, gasta recurso público en publicitarse comprando trofeos.

En el inicio laboral de la semana, Todo es Personal.