Un aparatoso accidente vial registrado sobre la avenida Las Tules, en su cruce con la calle Río Hondo, estuvo a punto de convertirse en tragedia luego de que un camión de transporte público arrollara a un motociclista.
Por increíble que parezca, el conductor del frágil vehículo logró salvar la vida milagrosamente al salir proyectado a tiempo antes de ser aplastado por las pesadas llantas de la unidad de pasajeros.
Los hechos se desencadenaron cuando el conductor de un autobús perteneciente a la Ruta 2 Torito, marcado con el número económico 881 y presuntamente adscrito a la empresa de transporte SEA, se encontraba estacionado sobre el costado derecho de la avenida Las Tules descendiendo pasaje.
Trascendió que el chofer estaba por concluir su jornada laboral al momento del percance. De acuerdo con los primeros informes, al reiniciar la marcha e incorporarse nuevamente a la circulación, el chofer del autobús realizó una maniobra imprudente sin percatarse de la presencia del motorista que transitaba en la misma vía.
La falta de precaución provocó que la pesada mole de hierro impactara violentamente al motociclista, arrastrando su unidad hasta dejarla incrustada debajo del chasis y las llantas del camión.
La agilidad del afectado fue determinante para evitar un desenlace fatal. El joven relató visiblemente consternado pero aliviado que, al percatarse del inminente impacto y ver cómo el autobús avanzaba hacia él, reaccionó en cuestión de segundos y saltó de su vehículo.
Esa rápida maniobra evitó que quedara atrapado debajo de la pesada unidad. El afectado detalló que labora como repartidor y conductor de plataforma digital, y al momento del accidente se dirigía a brindar un servicio de transporte a un usuario cercano.
A pesar de lo espectacular del choque, la motocicleta terminó reducida a chatarra y fue declarada en pérdida total por los severos daños estructurales.
Al lugar de los hechos arribaron ajustadores de ambas compañías aseguradoras para realizar el peritaje correspondiente y hacerse cargo del deslinde de responsabilidades y del pago de los cuantiosos daños materiales.
Sorprendentemente, no fue necesaria la intervención de los cuerpos de emergencia ni de las autoridades de la Dirección de Tránsito Municipal, debido a que ambas partes involucradas lograron llegar a un acuerdo satisfactorio en el mismo lugar de los hechos. Una imprudencia al volante que pudo terminar en luto, pero que afortunadamente solo quedó en un susto enorme y pérdidas materiales.