El alto costo de los insumos de la despensa familiar provoca que con el presupuesto destinado cada día se adquieran menos productos por la misma cantidad de dinero. Las familias destinan hasta 800 pesos para obtener carne e incluso mariscos esta temporada de Cuaresma, pero comentan que antes podían llevar hasta tres kilos de res, dos de puerco y varias piezas del ave, además de otros derivados; actualmente compran menos cantidad por el mismo precio.
Frutas y verduras también presentan costos elevados, como el jitomate, que oscila entre 39.90 y 46.90 pesos. Los consumidores recurrieron a mercados, fruterías y tianguis para poder cubrir los gastos. Otros productos, como los refrescos, alcanzan los 50 pesos por 2.5 litros, y algunas piezas de pan se venden hasta en $16.
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La presión sobre la economía familiar hace que algo cotidiano como la compra de alimentos se convierta en un lujo, como refieren varios ciudadanos.
Asunción Mayorga y su familia visitaron Bodega Aurrera de la avenida Lak’in con López Portillo con la intención de adquirir pimientos morrones, cebolla, jitomate y otras verduras. Pese a acudir a uno de los establecimientos más económicos, los precios limitaron la compra planificada.
“Pensábamos llevar varios productos, pero al ver los costos tuvimos que reducir lo que queríamos adquirir. Por ejemplo, el tomate que estaba en 46.90 el kilo solo nos llevamos dos, y es una lástima porque a mis niños les gusta comerlo en ensaladas o salsitas”, comentó.
Otras verduras, como la zanahoria, se encuentran en 11 pesos el kilo, y en ese momento recién traídas, los clientes vieron una oportunidad. La papa, en su variedad amarilla, costaba 25, mientras que la blanca, hasta 55.
Los productos cárnicos también son más costosos. La molida de res estaba en 236 pesos por kilo, la chuleta ahumada de cerdo, en 55.50, y el pollo entero, 44.
Quienes siguen una dieta basada en mariscos y pescados enfrentan aún más presión económica, como el caso de Doris Díaz, que destinó 200 pesos para adquirir productos del mar.
“Incluso respetar una tradición como la Cuaresma, donde no se debe consumir carne los viernes, nos resulta más complicado, pero intentamos cumplirla. El kilo de tilapia está en 60 pesos y se debe comprar suficiente para todos”, comentó.
Las familias recorren hasta dos supermercados en busca de precios accesibles, y en Chedraui la situación no mejora. Un refresco de 2.5 litros se encuentra en 50 pesos. Los jugos pueden costar desde 25, mientras que los concentrados de jarabe superan los 35. El huevo, indispensable en la despensa, puede costar desde 70 en marcas propias, hasta 82 en otras, por una treintena.
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Aumentaron también los lácteos y abarrotes
Los lácteos también presentan incrementos. El yogur supera los 50 pesos en sabores comunes, el jamón va de 29.25 a 56.25 por kilo y los quesos oscilan entre 45.25 y 74.25. El arroz subió a precios que van de 14 a 22 pesos, y el pan dulce también aumentó, con piezas desde ocho hasta 16 pesos.
“Cada día es más difícil hacer la compra porque uno puede planear un presupuesto, pero al momento de pagar, si la cuenta no alcanza, hay que disponer de más dinero o sacar productos del carrito para quizá regresar después. Por ejemplo, entre carnes, frutas, verduras, conservas, lácteos, jugos y algunos artículos de limpieza vamos a gastar más de mil 500 pesos”, comentó Juan.
En las filas, algunos clientes hicieron comentarios irónicos sobre los precios. Una señora preguntó: “¿Y el kilo de tomate podrido no estará más barato?”, en referencia al aumento de los costos. También se observó que algunos compradores cancelaban productos al ver el monto final en caja.
Las familias consideran alternativas como fruteros y verduleros ocasionales en la ciudad, así como tianguis, donde los precios suelen ser más accesibles. Sin embargo, la estrategia más común ha sido reducir cantidades para poder adquirir la mayoría de los productos con el dinero disponible, aunque llega un punto en que la economía no da para más y se deben prescindir de algunos.