Quintana Roo / Cancún

Trabajadores de la construcción en Cancún denuncian abusos laborales, riesgos y muertes en obras

Obreros afirman que laboran en condiciones precarias; recientemente algunos perdieron la vida.

Jornaleros reciben 6 mil pesos semanales. Aseguran que saben su horario de entrada a la obra, pero no si podrán salir
Jornaleros reciben 6 mil pesos semanales. Aseguran que saben su horario de entrada a la obra, pero no si podrán salir / Erick Romero

Albañiles, obreros, técnicos electricistas, soldadores, aluminieros, pintores y otros empleados del sector de la construcción en esta ciudad denunciaron las precarias condiciones en las que desempeñan sus labores para obtener ingresos que, en el mejor de los casos, apenas alcanzan los 6 mil pesos semanales, o un poco más cuando realizan actividades de mayor exigencia física.

“Tengo 15 años trabajando como albañil porque en mi comunidad no tuve oportunidades, pero a veces parece que aquí estamos buscando la muerte. Tenemos experiencia, pero sí carecemos de protección adecuada y además enfrentamos abusos por parte de algunos supervisores, en edificaciones con deficiencias, somos nosotros quienes pagamos las consecuencias. He visto morir a compañeros y, tristemente, muchos de esos casos quedan en el olvido”, comentó el maestro albañil José Armando.

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La construcción es considerada una de las actividades laborales más peligrosas del mundo. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este oficio ocupa uno de los primeros lugares entre las ocupaciones de alto riesgo. Según ese organismo, en México existe entre tres y cuatro veces más probabilidad de sufrir un accidente grave que en otras actividades económicas a nivel global.

Asimismo, la OIT advierte sobre afectaciones que con frecuencia pasan desapercibidas, como la exposición a partículas tóxicas, daños en articulaciones, huesos y músculos derivados de posturas forzadas, inhalación de vapores nocivos, lesiones severas, exposición constante al ruido, pérdida auditiva, vibraciones ocasionadas por maquinaria y extensas jornadas bajo temperaturas extremas.

No existe una estadística precisa sobre la cantidad de percances laborales registrados en la ciudad, el estado o el país a partir de fuentes oficiales. Sin embargo, la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos refiere que durante el 2025 se habrían reportado alrededor de 44 mil incidentes anuales en actividades relacionadas directa o indirectamente con la industria de la construcción en México, únicamente dentro de empresas vinculadas con entidades registradas en ese país y sujetas a mecanismos de transparencia, por lo que la cifra real podría ser considerablemente mayor.

Trabajadores señalaron daños patrimoniales, como la quema de cinco motocicletas. / Erick Romero

“Hacemos este trabajo por necesidad, porque no tenemos mejores alternativas. Salimos de nuestras comunidades cuando éramos muy jóvenes y con el tiempo aprendimos a leer y escribir. Es una actividad pesada, pero digna, que permite llevar sustento a nuestras familias”, expresó el albañil Claudio.

Al ser cuestionados sobre los protocolos de protección laboral, varios trabajadores mostraron reservas para abordar el tema. Algunos respondieron únicamente con frases breves como: “Sí, tenemos seguridad”, “Sí tenemos seguro” o “Usamos casco”, mientras que otros optaron por no emitir comentarios.

Los empleados del sector también señalaron afectaciones económicas y patrimoniales. Como ejemplo mencionaron el caso ocurrido el pasado 2 de junio, cuando cinco motocicletas propiedad de trabajadores que laboraban en la zona hotelera fueron consumidas por el fuego. Los afectados acusaron que ni el hotel ni la empresa constructora les proporcionaban un espacio adecuado para estacionar sus unidades. Además, denunciaron restricciones para el uso de teléfonos celulares durante la jornada.

“No nos dan ni siquiera un lugar para estacionar nuestros vehículos. Encima, llegó un jefe y nos dijo: ‘Chavos, sus motos se estaban quemando; ya apagaron el incendio, pero vayan a ver si se salvaron’. Cuando un compañero me avisó por mensaje, ni siquiera pude enterarme a tiempo porque no nos permiten usar el teléfono. También creemos que eso ocurre para evitar que se difundan muchas de las irregularidades que vivimos en las obras”, relató el albañil Antonio.

Hace unos días hubo accidentes en un hotel de la cadena Riu y en una cementera / Erick Romero

En fechas recientes, varios trabajadores de la construcción han perdido la vida o han resultado gravemente lesionados debido a condiciones laborales deficientes y a la falta de medidas preventivas en los sitios donde prestan sus servicios.

Entre los casos mencionados se encuentra el registrado en un hotel de la cadena Riu, donde un albañil falleció y otros resultaron heridos hace dos semanas. También se recordó el accidente ocurrido en una planta cementera ubicada sobre la avenida José López Portillo, donde un operario murió sepultado tras el colapso de maquinaria.

El hecho más reciente ocurrió el pasado viernes, cuando un trabajador quedó atrapado bajo los escombros tras el derrumbe de una estructura previamente señalada por presuntas deficiencias constructivas; además, otro empleado fue reportado sin vida a consecuencia del percance.

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Mientras el desarrollo económico, urbano e inmobiliario continúa en expansión, persisten diversas anomalías dentro de numerosos centros laborales. Quienes enfrentan estas circunstancias son hombres y mujeres que buscan obtener el sustento diario.

Como expresó el obrero Gilberto: “Sabemos a qué hora entramos a la obra, pero no si podremos salir. Sólo Dios nos cuida y en Él pensamos cuando estamos en peligro”. Advirtió que mientras estas prácticas continúen presentes en la industria, la integridad de los trabajadores seguirá en riesgo.