Una severa emergencia ambiental se registra en el sur de Quintana Roo, luego de que la Comisión Nacional Forestal (Conafor) reportara dos incendios forestales activos en el municipio de Othón P. Blanco. El fuego ya ha devastado una superficie estimada de 330 hectáreas de vegetación, lo que ha obligado al despliegue urgente de 43 brigadistas y combatientes dedicados a contener el avance de las llamas en condiciones climáticas adversas.
El foco de mayor alarma y magnitud se localiza en el predio conocido como Jas/Tropical, un ecosistema altamente vulnerable situado dentro del Área Natural Protegida (ANP) Bahía de Chetumal, Santuario del Manatí. En este punto crítico, el incendio ha consumido por sí solo cerca de 300 hectáreas de selva y manglar, asestando un golpe directo a una de las reservas ecológicas más importantes y emblemáticas para la preservación de la biodiversidad en la entidad. La densa humareda generada por la quema de material orgánico es visible desde varios puntos de la periferia de la capital, encendiendo las alertas de los grupos ambientalistas locales.
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El complejo panorama en Quintana Roo se suma a la crítica situación que se vive a nivel nacional. De acuerdo con el último balance emitido por la Conafor al corte del 14 de mayo, se contabilizan 30 incendios forestales activos distribuidos en todo el territorio mexicano, acumulando una afectación preliminar de 14 mil 935 hectáreas.
De ese total de siniestros, siete se desarrollan justamente al interior de diversas Áreas Naturales Protegidas del país, lo que evidencia la vulnerabilidad de las zonas de conservación ante la actual temporada de sequía y las altas temperaturas.
A pesar de la magnitud de la devastación en el Santuario del Manatí, las autoridades ambientales informaron que, hasta el momento, las llamas se mantienen alejadas de las zonas habitadas, por lo que no ha sido necesario realizar evacuaciones en las comunidades rurales ni se reportan personas lesionadas o intoxicadas por el humo.
No obstante, las brigadas de rescate no bajan la guardia y continúan con extenuantes jornadas de control, apertura de brechas cortafuego y liquidación directa, buscando cercar el perímetro para evitar que el siniestro se extienda hacia zonas boscosas de mayor valor ambiental y comercial en la región.