Quintana Roo / Riviera Maya

La leyenda del Chechén y el Chacá: Los príncipes mayas reencarnados en árboles en Quintana Roo

En la selva de Quintana Roo es común encontrar al Chechén y al Chacá creciendo uno junto al otro, una unión que, según una antigua leyenda maya, nació del destino de dos príncipes guerreros convertidos en árboles tras disputar el amor de una mujer.

Kinich y Tizic fueron dos príncipes mayas que, tras morir en un duelo por Nicté-Ha, regresaron al mundo convertidos en árboles condenados a permanecer unidos para siempre
Kinich y Tizic fueron dos príncipes mayas que, tras morir en un duelo por Nicté-Ha, regresaron al mundo convertidos en árboles condenados a permanecer unidos para siempre / Especial

Dentro de la vegetación de Quintana Roo se pueden encontrar dos tipos de árboles que sin importar la ubicación en donde crezcan, siempre estarán uno junto al otro. Esta peculiar unión no es pura coincidencia, pues tiene que ver con una antigua leyenda de la zona maya.

La historia del Chechén y el Chacá son de las más conocidas de la región, ya que antes de ser árboles fueron alguna vez seres humanos que por un mismo deseo, se convirtieron en lo que son hoy en día.

Noticia Destacada

La leyenda del perro que cantaba y dio origen a una laguna en José María Morelos

Los príncipes guerreros mayas

Los hermanos Kinich y Tizic eran príncipes guerreros mayas quienes poseían una gran fuerza y habilidades; Kinich era el menor, además de ser conocidos y amado por mucho, mientras que Tizic el mayor era lo contrario, muy arrogante y despiadado.

Ambos se enamoraron de Nicté-Ha, y para que uno de ellos obtuviera el amor de la mujer, compitieron un duelo violento que derramó sangre hasta que ambos perdieron la vida.

Noticia Destacada

Esta es la leyenda del pirata que murió por amor, ¿cuál es su conexión con Quintana Roo y Yucatán?

En el inframundo, los hermanos rogaron por el perdón de los dioses, pidiendo una oportunidad para regresar al mundo de los vivos y ver a Nicté-Ha una última vez. Su deseo fue hecho realidad, pero con la condición de estar siempre juntos.

Tizic renació como Chechén, un árbol urticante que con su resina provoca quemaduras y llagas en la piel, mientras que Kinich en Chacá, cuyo néctar puede aliviar lo provocado por el Chechén, siendo el antídoto.

Es por eso que en la actualidad, habitantes de la zona maya siempre dicen "donde nace un chechén siempre se encuentra un chacá"