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La actitud deportiva, un reflejo de nuestra actitud ante la vida

Pilar Faller Menéndez “No se trata de si te derriban;

se trata de si te levantas.”

Vince Lombardi

La práctica de algún deporte es importante en la formación de cualquier ser humano que tenga las capacidades de hacerlo, ya que es parte integral de una formación que nos enseña y procura disciplina, así como la conciencia de que no todo en la vida es ganar, hay que participar las veces que sea necesario en las justas, ya sean individuales o en equipo, con el espíritu de que lo importante no es ganar, sino tener las agallas de competir no importando el resultado.

Con gran decepción en un recuadro en la sección de deportes del Por Esto! Un golfista mexicano dejó muy en claro que no es apto para participar en competencias, (en su caso un torneo de golf) en el que debido a su frustración montó en cólera y profirió insultos y destruyó algunas partes del campo de golf en donde se llevaba a cabo el torneo. A título personal, este hombre de nombre Sergio García deja una mancha negra en su nombre y, a mi juicio, debería ser castigado y no participar nunca como mexicano, por no estar en condiciones de representar dignamente a su país, ya fuera con recursos propios o auspiciado por la CONADE.

Para llegar a ser un profesional se exige una preparación más rigurosa que la de aquellos que un día participamos en algún torneo amateur durante nuestros años estudiantiles, en donde ya fuera el entrenador o nuestros padres, sin importar el resultado, siempre estaban orgullosos de que representáramos ya sea a la escuela, o algunas veces hasta a nuestro Estado.

Muchas veces sabíamos de antemano que el contrincante tenía todas las de ganar, pero no por eso dejábamos de dar lo mejor de nosotros, porque considero que el deporte es también una competencia contra uno mismo, en la que deseamos subir al pódium, pero también queremos superar nuestras marcas, y ver el fruto del tiempo que hemos destinado para prepararnos y dar nuestro mejor esfuerzo.

Un deportista es aquél que a pesar de ver perdido el triunfo, continúa en la carrera y con gran orgullo cruza la meta, a pesar de cualquier emoción a la que se esté enfrentando, es en esos momentos donde demuestra la actitud que tiene ante el deporte, el comportamiento que le ha sido inculcado y cultivado, ya sea en los grupos sociales en los que se desarrolla, en su familia y entrenadores. Cuando ese comportamiento es digno, se hace noble y enaltece la práctica deportiva, que siempre debe ser reforzada cuando se descubre en ella los beneficios personales que conlleva.

Agredir verbalmente, u otras formas de expresión que tengan la intención de ofender a un adversario, como golpear, empujar, pisar deliberadamente a un contendiente, pueden ser consideradas como actitudes comunes, cuando se trata de un deporte de contacto directo, probablemente estamos ante espectadores que no las reconocen como carentes de ética, ya que aún en las artes marciales, el componente principal de este deporte, está basado en la fuerza mental y espiritual, que es la filosofía que le da honor a su práctica.

Existen otras actitudes negativas, como las descritas en la nota sobre el golfista mexicano, que es el de estar constantemente protestando e inconformándose, criticando la pista o el campo de juego para justificar los resultados adversos, y no responsabilizarse o aceptar que el espíritu deportivo no es parte de esas prácticas, así como los resultados tampoco.

La actitud positiva es la que debe prevalecer en los deportistas, que en el momento de una competencia, se enfrentan a ella con una actitud positiva, y con seguridad de su capacidad, lo cual ya sea que se dé en niveles profesionales o amateurs, son éxitos que se obtienen, y a los que se les conceden más valor.

El deporte forma a la persona, que cuando lo practica con una actitud positiva, impulsa al bien ser, porque a lo largo de la vida, probablemente surjan muchas derrotas, que no precisamente estarán relacionadas con el deporte, pero nos forjará para mantener la dignidad y el respeto y sobre todo la fe en uno mismo.

Como los deportistas, cada quien dispone de las reglas del juego, hay quienes están dispuestos a atravesar los límites de la ética, lo que seguramente traerá consecuencias y nos convertirá en malos jugadores dentro y fuera de la cancha, en el deporte y en la vida cotidiana.

El llamado “Fair play” o juego limpio, es una actitud que enaltece al deporte, es también una forma de ser que se basa en el respeto hacia todos los que se encuentran involucrados en la práctica del deporte, y que más que nada, brinda al ser humano la oportunidad de fortalecer su integridad.