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A 97 años de la muerte de 'Joselito” en Talavera de la Reina por el toro 'Bailaor” de la Viuda de Ortega

Conrado Roche Reyes

En plena feria de San Isidro, en la plaza de Las Ventas de Madrid, la más importante del mundo, los toreros hicieron el paseíllo con la montera en la mano en señal de luto. Y así sucedió este 16 de mayo. Han pasado ya noventa y siete a años en que un toro mató a José Gómez Ortega “Joselito” o “Gallito”, y es el único matador, que a tantos años de su muerte, se le sigue guardando ese luto. En todas las plazas de España, los diestros hacen el paseíllo desmonterados. Si cogida y muerte causaron la máxima conmoción social de su tiempo.

La tragedia sucedió en la plaza de Talavera de la Reina (Toledo) un 16 de mayo de 1920. El toro “Bailaor” de la ganadería de La Viuda de Ortega pasó aquel mayo a la historia por acabar con la vida por el que estaba considerado el torero más completo de todos los tiempos. Joselito, “El Incorneable”, caía mortalmente herido en una tarde en la que compartía cartel con su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, quien años después, en 1934, también moriría en una plaza de toros.

Un aficionado, que asistió al festejo, contó al periódico “El liberal” cómo sucedió la tragedia.

“Los toros-dice el testigo- que se le lidiaron en esa funesta corrida, debían estar hartos de correr por las plazas, porque se dio el caso, en algunos de ellos, que al entrar los banderilleros a consumar la suerte, se arrancaban, y un metro antes de llegar, se paraban.

-Y lo de Joselito ¿en que toro fue?

-En el quinto.

-¿Al hacer un quite?

-No, toreando de muleta.

-¿De muleta?

-Sí, señor. Había toreado al toro con algún recelo, porque estaba bronco y aplomado, pero como era un maestro y dominaba como nadie, tomó al toro con la derecha, iniciando el pase natural, que repitió con fuerte valentía. Fue a dar el tercer pase de esta suerte peligrosa, animado por las palmas, y, al marcar el segundo tiempo, el toro, en vez de seguir el viaje tras el engaño, se fue derecho al bulto, dándole una cornada tremenda y brutal. Cayó Joselito al suelo, y quedó encogido de piernas. Y se llevó las manos a la cara…Acudieron los peones, se llevaron al toro, que se revolvía y otros le cogieron, llevándole a la enfermería.”

La cornada le sacó todo el paquete intestinal. Cuentan que Joselito no murió básicamente por la cornada, sino por el shock que sufrió al mirar sus intestinos fuera de su cuerpo.

El final es conocido por todos los taurinos. España entera estremecía al confirmarse la fatal noticia, que corría como un mal viento por el país. Cuentan que un saetero cantó en la noche sevillana a la Virgen de la Macarena, a la que tantas veces se encomendó José. “Ven, pasajero, dobla la rodilla, que en la Semana Santa de Sevilla, porque ha muerto José, este año estrena, lágrimas de verdad, la Virgen de la Macarena”.