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Yucatán

Diversión, Tradición e Ingenio

Dzilam de Bravo es un pintoresco puerto ubicado en el noroeste de la costa yucateca. Se encuentra a 107 kilómetro de Mérida y a 82 del puerto de Progreso por la carretera costera. Sus restaurantes ofrecen una rica gastronomía a base de pescados y mariscos. Su recién remodelado malecón invita a presenciar el mar y los ocasos playeros. Lugar donde se vive y disfruta hace años, uno de los mejores carnavales de esta región.

Estas fiestas paganas han venido evolucionando a través del tiempo, de acuerdo a la creatividad de los habitantes y visión de los organizadores, que han logrado preservar costumbres y tradiciones. Periodo de regocijo previo a la cuaresma, dándole una interpretación cristiana a la antigua costumbre. El carnaval en varios pueblos es parte importante de la cultura popular, sin importar la situación económica que prevalezca.

Para muchos, puede representar una festividad cultural y de mucha tradición, pero lo cierto es para todos la oportunidad de olvidar las penas y dejarse llevar por un mundo lleno de colores, fantasías, bailes y alegría. Esconder detrás de una máscara o careta las preocupaciones cotidianas y transformarse en arlequín, demonio, personaje o animal fantástico, de esos que sólo existen en nuestra imaginación.

Los antecedentes del carnaval de Dzilam se remontan a los años 20 del siglo pasado. Se menciona que en época de nortes, los tripulantes de varios barcos progreseños preferían resguardar sus embarcaciones en sitios cercanos a este lugar y quedarse a participar en dicha festividad. También, que grupos de jovencitas y señoras colaboraban para los gastos de las fiestas dedicadas al rey Momo, elaborando y vendiendo antojitos regionales. Desde antaño, este tradicional festejo es disfrutado por niños, jóvenes y adultos logrando un ambiente único.

Como precursores y promotores del carnaval, se puede mencionar a las señoras Eva Nadal Estrada (1930) y doña “Camucha” (1950), así como a Beto Massa, Otilio Estrada Sánchez y Luciano Sánchez “Pitonisa”, de 1950 hasta el 2000 aproximadamente.

A don Otilio se le atribuye en los años 50’s del siglo pasado la elaboración de múltiples disfraces y estructuras que llegaron a tener mucha aceptación, al grado de hacerse tradición y realidad hoy en día. Figuras bien definidas, salidas de su imaginación, que asombraban por su gran tamaño y proporción como si fueran hechas a escala. Elaboró peces, pájaros, animales prehistóricos que medían hasta diez metros de longitud y tres de altura. Eran hechas con maderas y alambre, fueron denominadas “animales”, como son llamadas hasta la fecha, las cuales pasaron a ser una tradición que ahora los visitantes disfrutan. Además, forman parte del patrimonio cultural del este bello lugar. Don Otilio contribuyó con esto hasta el último año de su vida, ya que falleció el 27 de enero del 2002.

De Luciano Sánchez “Pitoniza” (+), se puede decir que dejó por herencia la composición de coplas y parodias que fueron disfrutadas en su momento y algunas son recordadas en estos días. Fue un talentoso compositor en este ramo y director de múltiples comparsas, en las cuales dejaba mucho a la imaginación en sus letras.

Doña Eva Nadal y doña “Camucha” colaboraron muchos años en la organización de estudiantinas con numerosos grupos de jóvenes de uno u otro sexo. Todos merecen ser recordados porque con su talento, sugerencias e ideas, lograron que esto se conservara para las generaciones venideras. Por haber dado su tiempo y espacio a cambio de la satisfacción del pueblo.

Entre lo relevante se puede mencionar la gran evolución en la elaboración de los “animales”, pues se comenzó a utilizar rústicas maderas que los participantes cargaban con mucho esfuerzo, para luego utilizar ruedas para su desplazamiento. En los últimos años, dichos movimientos son a través de gatos hidráulicos y acumuladores que con su energía dan luces, sonidos y movimientos a estos sofisticados carros alegóricos.

Los pescadores desde un mes antes, al regresar del mar, trabajan incluso por la noche en la elaboración de “animales” y carros alegóricos, mismos que participarán en dos desfiles: el domingo a las ocho de la noche y martes a las seis de la tarde. También se observa que cada carro alegórico es trabajado por un determinado grupo o familia, así como existen diseños personales, todos de tipo artesanal.

Participar en el carnaval de Dzilam de Bravo es contagiarse del entusiasmo que la población vive durante cinco días; un ambiente lleno de colores y música, de disfraces, de baile, sonrisas, desfiles y de críticas sociales. Hombres y mujeres que van y vienen en grupos por las calles representando un ensueño de alegría y diversión, olvidando las preocupaciones, los temas políticos, de crisis económica y hasta el avión presidencial.

Con lo anterior, se demuestra que esta tradición se lleva en la sangre al ver grupos de niños contagiados inocentemente con esta ambiente carnavalesco. El visitante podrá sentir erizarse la piel al constatar lo anterior.

El carnaval invita a la diversión en todos los pueblos de Yucatán, convirtiéndolos en fiestas locales. En el caso de Dzilam de Bravo, ya es reconocido a nivel regional, y tal vez estatal, por la gran afluencia de visitantes que recibe con los brazos abiertos desde hace más de medio siglo.

Una felicitación a la administración municipal que encabeza el Sr. Armando Herrera Rivera, quien desde el año pasado demostró apoyar al cien por ciento estas actividades, y este año no será la excepción, tratando que sea uno de los mejores de los últimos años. Las poblaciones circunvecinas y todos los visitantes serán bien recibidos con hospitalidad y la cultura de la sana diversión.

Después todo regresa a la calma, como si nada hubiera ocurrido, ya sin máscaras todo vuelve a lo cotidiano. Ya sin música y ruidos, se escuchan las olas del mar que fueron silenciadas durante estos días. Sólo quedará el recuerdo de la algarabía que se vivió en esta edición 2020, la cual marca con el miércoles de ceniza, el inicio de la cuaresma.

Los reyes Adrián y Fernanda Nadal Aldecua (Fernanda I) y Candelario Calderón (Pitufo I), así como la reina de los “animales”, Jazmín González Cabrera (Jazmín 1ª.) le invitan a visitar Dzilam de Bravo y divertirse sanamente del 21 al 25 de febrero, en estas festividades en honor al dios Momo.