Las mujeres continúan teniendo una participación minoritaria en el campo yucateco: el último desglose estatal disponible del Inegi muestra que representan 9.7% de la mano de obra agropecuaria de Yucatán, muy por debajo de la proporción nacional más reciente de mujeres jornaleras, que llegó a 14.3% en el 2025.
Los datos estatales provienen del Censo Agropecuario, todavía la fuente más reciente con un desglose integral para Yucatán sobre hombres y mujeres dentro de la mano de obra de las unidades de producción.
Ese levantamiento contabilizó 172 mil 868 personas ocupadas en actividades agropecuarias: 156 mil 145 hombres, equivalentes a 90.3%, y 16 mil 723 mujeres, apenas 9.7%.
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La diferencia también aparece entre quienes encabezan las unidades productivas. En Yucatán, 90.9% de las personas productoras son hombres y sólo 9.1% mujeres, según los resultados definitivos del mismo censo.
Actualización nacional confirma la brecha
La Encuesta Nacional Agropecuaria 2025, difundida por el Inegi el pasado 7 de octubre, no sustituye el desglose estatal completo de Yucatán, pero permite conocer cómo evolucionó la participación de las mujeres en el campo mexicano.
A nivel nacional, se registraron 17 millones 780 mil 345 puestos de trabajo jornalero. De ellos, 14.3% correspondieron a mujeres y 85.7% a hombres.
La brecha no se limita al número de empleos.
Las jornaleras recibieron en promedio 282 pesos diarios, mientras los hombres obtuvieron 310 pesos, una diferencia de 28 pesos por jornada. Además, ellas fueron contratadas durante 17 días en promedio, frente a 20 días para los hombres.
Si se combinan ambos factores, una jornalera recibiría alrededor de 23% menos ingreso por periodo promedio contratado que un hombre, aunque se trata de un cálculo derivado de promedios nacionales y no de una medición específica para Yucatán.
La desigualdad también aparece entre el personal remunerado permanente: sólo 14.2% corresponde a mujeres, de acuerdo con la ENA 2025.
El estado parte de una base todavía menor
La comparación debe hacerse con cuidado porque el Censo Agropecuario 2022 y la ENA 2025 no miden exactamente lo mismo ni tienen la misma cobertura.
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Sin embargo, ambas fuentes apuntan en la misma dirección: la presencia femenina en el trabajo agropecuario sigue siendo claramente minoritaria.
En Yucatán, el último dato estatal disponible coloca la participación femenina total en 9.7%, mientras el dato nacional más reciente ubica a las mujeres en 14.3% de los puestos jornaleros.
Eso significa que, aun sin poder establecer una evolución directa entre ambas estadísticas, Yucatán parte de una proporción particularmente baja de mujeres registradas dentro de las actividades productivas del campo.
Tierra y derechos agrarios
La desigualdad también se extiende al acceso a la tierra. Durante el 2026, el Gobierno federal intensificó programas para reconocer derechos agrarios a mujeres. Sedatu informó en septiembre que 50 mil mujeres han recibido certificados y títulos de propiedad social desde octubre del 2024.
La Secretaría de las Mujeres reportó además 23 mil 365 beneficiarias con 40 mil 498 documentos agrarios dentro de las acciones vinculadas al reconocimiento de derechos sobre la tierra. Esos resultados son nacionales y no permiten saber cuántas beneficiarias corresponden específicamente a Yucatán.
Ahí está una de las principales lagunas estadísticas: no existe en los datos recientes consultados un desglose estatal actualizado que permita conocer cuántas yucatecas son actualmente productoras, jornaleras, propietarias de tierras o beneficiarias de programas agrarios.
Un agro con fuerte componente indígena
La estructura rural del estado añade otra dimensión. El Censo Agropecuario señala que 96 de cada 100 productores de Yucatán se consideran indígenas y que buena parte de la producción depende del temporal: 81.3% de la superficie agrícola utiliza agua de lluvia y sólo 18.7% cuenta con riego.
La combinación de baja participación femenina registrada, dependencia climática y acceso desigual a tierra y empleo remunerado coloca a las mujeres rurales en una posición especialmente vulnerable dentro de la estructura productiva.
El dato más reciente disponible para Yucatán continúa siendo contundente: menos de una de cada 10 personas registradas como mano de obra agropecuaria es mujer.
La nueva ENA 2025 confirma que la brecha sigue vigente a escala nacional y que no sólo se refleja en cuántas mujeres trabajan en el campo, sino también en cuánto cobran y durante cuántos días son contratadas.