Con una inversión estatal ya ejercida de mil 630 millones de pesos y la primera etapa del dragado con 90% de avance, el proyecto de ampliación y modernización del Puerto de Progreso entra en su fase decisiva con un horizonte de conclusión proyectado para 2028, tras 25 años de promesas y nulos resultados contundentes en infraestructura portuaria.
No obstante, los números oficiales muestran que el verdadero motor del proyecto no es Yucatán, sino el Gobierno de México, que aporta una proporción dominante del financiamiento, con cerca de 73%, destinado al dragado y obra básica; el resto corre por cuenta estatal (20%) y del sector privado (7%).
A bordo de la draga Fernando de Magallanes, funcionarios encabezados por el gobernador Joaquín Díaz Mena celebraron ayer el ritmo operativo de la obra, que bajo la narrativa gubernamental reposicionará al puerto como plataforma logística y turística. La primera etapa –bajo contrato del grupo belga Jan De Nul– está en su tramo final.
A la fecha, se han retirado un millón 363 mil 393 metros cúbicos de piedra. Se explicó que se prevé que las labores de dragado de esta primera fase del proyecto culminen en un mes y se recordó que la etapa inicial corresponde a una inversión estatal de mil 630 millones de pesos para la ampliación del canal de navegación, el cual pasará de una profundidad de -11.75 a 13.30 metros, de un ancho de 150 a 180 metros y de una longitud de 7.4 a 8.1 kilómetros.
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Extracción permanente
El Fernando de Magallanes es una de las dragas de corte y sección más avanzadas del mundo, con una potencia de 23 mil kilovatios, equipada con cortadoras para remover roca del fondo marino, talleres de mantenimiento, cuarto de bombeo y centro de control que monitorea en tiempo real cada operación.
Respecto al manejo ambiental, Javier Romero Vergara, gerente del proyecto de Mexicana de Dragados, afirmó que el material extraído se deposita en áreas autorizadas por las autoridades, cumpliendo lineamientos oficiales. La operación mantiene 40 a 50 trabajadores a bordo, con personal de Bélgica, Holanda, Croacia, Filipinas e India, en turnos continuos las 24 horas.
La segunda etapa, que arrancaría en abril con una inversión federal estimada en 10 mil 600 millones de pesos, se anuncia como obra gestionada por la iniciativa privada –de nuevo con fuerte respaldo público– y quedará en manos de la actual concesionaria de cruceros, la internacional SSA.
Las fechas previstas para el inicio formal son mayo, mientras que para marzo y abril se espera que la Secretaría de Marina licite la tercera etapa.
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“El más emblemático”
Mientras tanto, las versiones oficiales aseguran que la ampliación atraerá grandes inversiones –hasta 130 mil millones de pesos con 19 mil empleos proyectados– y se presenta como una palanca del desarrollo que, según Díaz Mena, no es el proyecto más ambicioso del llamado Renacimiento Maya, aunque sí el más emblemático.
“El proyecto Renacimiento Maya en su conjunto tiene varias aristas y esta es la más emblemática para Yucatán. Es la palanca que impulsa el desarrollo desde hace varias décadas, y esta modernización definitivamente significa un renacimiento para Yucatán desde el punto de vista de inversión y crecimiento económico”, expresó.