Síguenos

Última hora

Mujeres y científicas se unen para restaurar las dunas de Yucatán devastadas por la invasión inmobiliaria

Yucatán

Mujeres y científicas se unen para restaurar las dunas de Yucatán devastadas por la invasión inmobiliaria

Investigadoras de la UNAM y mujeres de comunidades de Yucatán trabajan contra la construcción indiscriminada por el turismo y el desarrollo inmobiliario.

Especialistas de la UNAM y mujeres de Sisal, Chuburná y Telchac Puerto protegen escudo natural de la playa
Especialistas de la UNAM y mujeres de Sisal, Chuburná y Telchac Puerto protegen escudo natural de la playa / Por Esto!

Ante la alarmante noticia de que cada año se pierden en promedio 70 centímetros de las franjas de arena en Yucatán debido a la construcción indiscriminada por el turismo y el desarrollo inmobiliario, investigadoras de la UNAM y mujeres de comunidades cercanas impulsan proyectos para restaurar y promover la protección legal de las dunas costeras.

A través del Programa de Pequeñas Donaciones (del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, o PNUD), mujeres de Sisal, Chuburná y Telchac Puerto crearon viveros comunitarios para reproducir plantas nativas de dunas y participar en su restauración. En Chuburná, el proyecto realizado en conjunto con la agrupación Lirios del Mar, combina conocimiento científico y saberes locales.

Sandra Lara es parte de este colectivo femenino que recolecta semillas, cultiva plántulas y restaura zonas degradadas, además de impartir talleres de educación ambiental en escuelas y comunidades.

Para ellas, el proyecto ha significado una acción de conservación y una oportunidad económica y de fortalecimiento comunitario. “Seguimos siendo responsables de nuestras familias, pero también somos productoras. Estamos enseñando a nuestros hijos a cuidar las plantas, nuestra primera protección contra las tormentas”, explicó Sandra.

Expansión turística y urbana amenaza territorios mayas en Yucatán

Noticia Destacada

“¡La dignidad del pueblo maya no está en venta!”: denuncian despojo de tierras, contaminación e invasión inmobiliaria en Yucatán

En esta labor, la UNAM las acompaña a través del asesoramiento técnico de buenas prácticas para reproducir vegetación, todo ello con base en las recomendaciones del Manual de restauración para dunas costeras de la península de Yucatán (https://zenodo.org/records/8023679) y del Catálogo de vegetación de la duna costera de la Península de Yucatán (https://zenodo.org/records/17476553), editados por la ENES Mérida.

A la fecha, han reforestado más de 300 metros de duna y están planeando la restauración de 4 mil metros cuadrados más de brechas y caminos. “Se están abriendo grandes puertas desde el conocimiento, el cuidado, la protección y la producción”, señaló Sandra.

Por su parte, Gabriela Mendoza González, investigadora del Instituto de Ecología del campus Yucatán de la UNAM, quien trabaja en el estudio y restauración de dichos ecosistemas costeros mediante proyectos que unen ciencia, comunidades y sector turístico, explicó que estos montículos ocupan apenas el 1 por ciento del territorio nacional, pero concentran cerca del 10 por ciento de la flora del país.

Además, albergan una gran biodiversidad, como plantas adaptadas a condiciones extremas (alta salinidad, vientos intensos y temperaturas elevadas), aves, reptiles, invertebrados y especies emblemáticas como las tortugas marinas, que necesitan de estos espacios para desovar.

Sin embargo, estos ecosistemas no cuentan con la protección legal requerida. “Están totalmente amenazadas, pues no se les considera prioritarias”.

El boom de las ciclovías coloca a Mérida a la vanguardia

Noticia Destacada

Con 88 kilómetros, Mérida presume una de las redes ciclistas más extensas del país; advierten que 9 de cada 10 tramos son inseguros

A pesar de que las dunas funcionan como una barrera natural contra vientos fuertes y otros eventos climatológicos, al proteger las costas, amortiguar los impactos del cambio climático y sostener a una gran diversidad de especies, el turismo y el desarrollo inmobiliario las ponen en peligro.

“A muchos nos gustaría sentarnos en el sillón de nuestra sala y ver el mar desde la ventana. Sin embargo, la construcción indiscriminada de hoteles o viviendas sobre las dunas altera el flujo natural de arena que alimenta las playas. Cuando esto ocurre se rompe el equilibrio dinámico del sistema, lo cual provoca problemáticas diversas, como la erosión costera”, explicó.

En este contexto, años atrás científicos del Cinvestav realizaron un estudio de reconstrucción de la línea de costa yucateca de 1980 a 2019, con el cual demostraron que cada año se pierden en promedio 70 centímetros de las franjas de arena, por lo que iniciativas como las impulsadas por investigadoras de la UNAM, en coordinación con comunidades locales, resultan fundamentales no sólo para restaurar estos ecosistemas, sino también para frenar su deterioro y avanzar hacia su reconocimiento y protección legal.