Yucatán

El calor cobra factura en Yucatán: aumentan las emergencias médicas y todavía faltan los meses más críticos

Yucatán suma 55 hospitalizados y se convierte en el estado con más emergencias médicas por el calor.

Yucatán, entre los cinco estados más afectados por las altas temperaturas
Yucatán, entre los cinco estados más afectados por las altas temperaturas / Por Esto!

El termómetro no miente. Mientras la temporada de calor 2026 avanza semana a semana, Yucatán se ha instalado entre los cinco estados del país donde más personas han requerido atención médica por las altas temperaturas. Con 55 casos acumulados hasta la semana epidemiológica 22, la entidad sólo es superada por Tabasco, Oaxaca, Jalisco y Morelos en el balance nacional que lleva la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud federal.

La temporada de calor 2026 arrancó en la semana epidemiológica 12 y se extenderá hasta la semana 40, abarcando de abril a octubre. A nivel nacional, el acumulado al corte del 10 de junio es de 786 personas atendidas y 21 fallecimientos, lo que equivale a dos muertes por semana en promedio. De esas defunciones, 20 fueron causadas por golpe de calor y una por deshidratación, distribuidas en 13 entidades. Baja California, Chiapas y Veracruz lideran con tres muertes cada uno. Entre los estados peninsulares, Campeche y Quintana Roo suman un deceso respectivamente. Yucatán, hasta ahora, no registra fallecimientos por esta causa, pero su presencia entre los más afectados obliga a mantener la guardia.

La trayectoria de los casos en la entidad ilustra cómo la temperatura y las condiciones climáticas semanales influyen directamente en las urgencias médicas. En la semana epidemiológica 20, cuando Mérida figuró entre las ciudades más calurosas del país, se documentaron diez nuevos afectados: siete por golpe de calor, dos por quemaduras y uno por deshidratación.

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La sensación térmica en Mérida llegó a superar los 51 grados Celsius durante al menos tres días en esa misma etapa, según registros en tiempo real de estaciones meteorológicas. La semana 21, cuando las lluvias obligaron a suspender clases, la presión cedió parcialmente: sólo tres casos nuevos, todos por golpe de calor. En la semana 22, los registros volvieron a subir con cinco afectados, tres de ellos por deshidratación y dos por golpe de calor.

En el mapa de riesgo laboral

El contexto que rodea a estas cifras es más amplio que una temporada. Un estudio publicado esta semana y que analizó 205 ciudades con más de un millón de habitantes identificó a Mérida en l grupo con mayor riesgo compuesto por calor, con una puntuación de 0.58, ocupando el lugar 47 en el ranking mundial. La investigación, titulada Moving beyond exposure, no se limitó a medir temperaturas: evaluó qué tan preparadas están las comunidades para enfrentar esas condiciones. El resultado ubica a la capital yucateca en una posición de vulnerabilidad estructural, no sólo climática.

La primera onda de calor del 2026 llegó a la Península con un sistema anticiclónico que provocó un período de 10 a 15 días con máximas superiores a 40 grados Celsius y bochorno aún mayor. La temporada de lluvias 2026, iniciada el 15 de mayo, enfrenta el riesgo adicional del fenómeno de El Niño, que podría reducir las precipitaciones a partir de julio, intensificar la canícula y prolongar las condiciones de calor extremo. En ese escenario, la temporada que resta –desde la semana 23 hasta la 40– podría ser tan exigente como la que ya ha transcurrido.

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¿Por qué es una emergencia?

De los 786 pacientes atendidos en el país durante la temporada, 484 sufrieron golpe de calor, 261 presentaron cuadros de deshidratación y 41 requirieron atención por quemaduras relacionadas con el ambiente. La letalidad nacional del evento es de 2.67 por ciento, una cifra que la Secretaría de Salud monitorea con atención especial ante el riesgo de que la curva de fallecimientos siga la trayectoria de años anteriores. El año más grave registrado hasta ahora fue el 2023, cuando la temporada completa dejó 421 muertos en 22 estados y 4,306 casos en 30 entidades.

El golpe de calor ocurre cuando el organismo pierde la capacidad de regular su propia temperatura. El cuerpo humano opera a 37 grados Celsius y dispone de mecanismos –la sudoración, la circulación sanguínea– para liberar el exceso de calor al exterior.

Cuando esos mecanismos colapsan, la temperatura interna sube de forma súbita, se pierden líquidos de manera acelerada y el riesgo de daño neurológico o muerte se vuelve real en cuestión de minutos.

Las señales de alerta incluyen mareo, confusión o desorientación, enrojecimiento y sequedad de la piel, fiebre que supera los 39.4 grados Celsius, aceleración del ritmo cardíaco con latido débil, y en los casos más graves, pérdida de la conciencia y convulsiones. Un síntoma que puede pasar inadvertido es que la persona deja de sudar en plena exposición al calor: es una señal de que los mecanismos de enfriamiento han fallado y requiere atención médica inmediata.

Los grupos más expuestos son los adultos mayores, los menores de edad, las personas con enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, y quienes realizan actividades físicas al aire libre durante las horas de mayor radiación. Para todos ellos, el riesgo se multiplica cuando la humedad ambiental es alta, porque dificulta la evaporación del sudor y hace que el cuerpo no pueda enfriarse con eficacia, condición habitual en el clima peninsular.

Cómo protegerse

La Secretaría de Salud establece medidas que pueden marcar la diferencia entre una jornada de calor sin consecuencias y una emergencia. La regla más importante: evitar la exposición directa al sol entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde, el intervalo de mayor radiación ultravioleta. Beber al menos dos litros de agua al día aunque no se sienta sed. Usar ropa ligera, de colores claros y de algodón que permita la transpiración. Nunca permanecer dentro de vehículos estacionados o cerrados, donde la temperatura puede dispararse en minutos a niveles letales.

Una recomendación que suele sorprender: no quitarse la camisa si se está expuesto al sol. El tejido retiene humedad y actúa como barrera contra la radiación directa. Tampoco conviene hacer ejercicio o caminatas prolongadas en solitario durante el calor; la compañía permite actuar a tiempo ante los primeros síntomas de un golpe de calor.

La temporada aún tiene varias semanas por delante. Los 55 afectados en Yucatán son una cifra que las autoridades sanitarias observan con preocupación, no sólo por lo que ya ocurrió, sino por lo que todavía puede ocurrir si la población no incorpora medidas de protección en su vida cotidiana. El calor en Yucatán no es novedad, pero sus consecuencias médicas, sí.