Con el propósito de fortalecer una cultura de respeto e igualdad, el nuevo Símbolo Universal de la Accesibilidad se consolida como un referente internacional que reconoce la diversidad de las personas con discapacidad y promueve su participación plena en todos los ámbitos, dejando atrás la representación centrada únicamente en quienes utilizan silla de ruedas.
El Instituto para la Inclusión de las Personas con Discapacidad del Estado de Yucatán (Iipedey) destacó que este emblema representa un avance hacia la construcción de entornos más accesibles, equitativos y acordes con el respeto a los derechos humanos.
Diseño con mensaje
El diseño muestra una figura humana con los brazos abiertos dentro de un círculo, con el objetivo de representar a todas las personas, sin importar el tipo de discapacidad que tengan.
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La imagen reconoce la existencia de condiciones visibles y no visibles que requieren medidas para garantizar el acceso a servicios, espacios públicos, información y tecnologías.
La adopción de este concepto responde a una realidad mundial: organismos internacionales estiman que cerca del 16% de la población vive con alguna discapacidad, lo que equivale a más de mil 300 millones de personas.
Durante décadas, la representación gráfica de la accesibilidad se enfocó principalmente en la discapacidad motriz, dejando de lado otras condiciones.
De acuerdo con el Iipedey, el símbolo fue desarrollado por la Unidad de Diseño Gráfico del Departamento de Información Pública de la ONU y adoptado en 2015 como una imagen universal de inclusión en todos los espacios de la sociedad.
Además de identificar infraestructura adaptada, el nuevo distintivo busca transmitir que la accesibilidad implica eliminar barreras físicas, tecnológicas, comunicacionales y sociales para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de todas las personas.
En Yucatán, el Iipedey mantiene acciones permanentes para fortalecer la inclusión mediante iniciativas que promueven respeto, igualdad de oportunidades y participación activa de las personas con discapacidad en la comunidad.
Especialistas señalan que la renovación de símbolos favorece un cambio en la percepción social sobre la discapacidad, al visibilizar la diversidad humana y las distintas necesidades de accesibilidad, contribuyendo a construir comunidades más justas e incluyentes.