Un hallazgo en las profundidades de una cueva sumergida de Abalá podría aportar nueva información sobre la fauna que habitó Yucatán. Los espeleobuzos Cristian Selún y Axel Hechler localizaron restos óseos de un mamífero a una profundidad aproximada de entre 47 y 50 metros, durante la exploración de un sistema de cavernas del municipio.
La relevancia del descubrimiento radica tanto en las condiciones en las que fueron encontrados los huesos como en las interrogantes que abre. Una revisión preliminar de las imágenes sugiere que los restos podrían corresponder a un felino, aunque hasta ahora no existe una identificación científica de la especie, tampoco se conoce su antigüedad ni se ha determinado si todas las piezas pertenecen al mismo individuo.
Por ello, el descubrimiento debe considerarse por ahora como un hallazgo osteológico pendiente de investigación, y no como la identificación de una nueva especie o de un animal prehistórico.
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Diez piezas fueron documentadas bajo el agua
Los exploradores documentaron los restos mediante fotografías subacuáticas y utilizaron una cinta métrica como referencia para registrar sus dimensiones y posición dentro de la cavidad.
El inventario fotográfico preliminar comprende 10 elementos o fragmentos óseos, identificados con las claves H01 a H10. Entre ellos, las piezas H06, H07 y H08 conservan características que podrían resultar particularmente útiles para efectuar posteriores comparaciones osteológicas.
Las fotografías muestran huesos largos y otros fragmentos distribuidos en distintos puntos de la cueva. Conservar su posición resulta fundamental para una futura investigación, debido a que la disposición de las piezas, el sedimento y las condiciones del entorno podrían
aportar información sobre lo ocurrido y explicar cómo llegaron los restos hasta esa profundidad.
Antecedente: hallazgo de un perezoso gigante
El descubrimiento cobra especial interés porque Cristian Selún participó anteriormente, junto con el espeleobuzo Arnaldo Marruco, en el hallazgo de restos de un perezoso gigante en el cenote Dzombakal, municipio de Umán.
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Ese antecedente muestra el potencial de los sistemas de cuevas y cenotes de Yucatán para conservar vestigios de fauna y la importancia de documentarlos antes de cualquier intervención.
El registro será compartido con especialistas y con las instancias competentes para orientar su evaluación científica y establecer medidas para proteger el sitio. Por razones de conservación, la ubicación exacta de la cavidad no será divulgada.
A casi 50 metros bajo el agua, los huesos permanecen en el lugar donde fueron encontrados. Su identificación podría convertir lo que hoy es un enigmático hallazgo subacuático en una pieza para comprender mejor la fauna del pasado de Yucatán.