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Yucatán / Mérida

Uno de cada cuatro trabajadores en Yucatán no ganan lo suficiente para alimentarse

El INEGI dio a conocer que en Yucatán el 25.6 % de la población ocupada en Yucatáb se encontraba en pobreza laboral.

El 25.6% de los trabajadores en Yucatán no gana lo suficiente para alimentarse, pese al crecimiento económico
El 25.6% de los trabajadores en Yucatán no gana lo suficiente para alimentarse, pese al crecimiento económico

En Yucatán, el crecimiento económico convive con una realidad incómoda: miles de personas tienen empleo, pero su salario no les alcanza para cubrir lo más elemental. La pobreza laboral, esa condición que afecta a quienes trabajan sin poder comprar siquiera la canasta básica alimentaria, sigue formando parte de la vida cotidiana en el estado, reflejando los límites de un modelo económico que genera ocupación, pero no necesariamente bienestar.

Al cierre del cuarto trimestre de 2025, el 25.6 por ciento de la población ocupada en Yucatán se encontraba en pobreza laboral, de acuerdo con el más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)).

Esto significa que uno de cada cuatro trabajadores en la entidad no percibe ingresos suficientes para garantizar su alimentación, una proporción que, aunque es la más baja desde que se tiene registro en 2016, sigue evidenciando la fragilidad del ingreso laboral.

La cifra representa una ligera mejoría respecto al mismo periodo de 2024, cuando el indicador era de 26.1 por ciento, lo que implica una reducción anual de apenas medio punto porcentual. Incluso en el corto plazo, el avance ha sido limitado, con una disminución de apenas 0.3 puntos en comparación con el trimestre inmediato anterior, lo que confirma que el progreso, aunque sostenido, es lento frente a la magnitud del problema.

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Este comportamiento contrasta con el panorama de hace casi una década, cuando en 2016 la pobreza laboral alcanzaba el 43.1 por ciento de la población ocupada. Desde entonces, la tendencia ha sido descendente, pero sin lograr romper el umbral que mantiene a una cuarta parte de los trabajadores en condiciones de insuficiencia económica.

Ingresos que crecen, pero apenas

El ingreso laboral promedio mensual por persona en Yucatán se ubicó en 3 mil 706 pesos, el nivel más alto en los últimos nueve años. Sin embargo, el aumento reciente ha sido prácticamente imperceptible: en comparación anual, el incremento fue de sólo 3.62 pesos, equivalente a una variación de 0.1 por ciento, una cifra que revela el estancamiento del poder adquisitivo frente al aumento sostenido de los precios.

Incluso, en términos trimestrales, el ingreso registró un retroceso de 1.9 por ciento, lo que confirma la volatilidad de las percepciones laborales y la dificultad de consolidar una mejora sostenida en el nivel de vida. Este ingreso, además, representa el promedio por persona dentro del hogar, lo que implica que debe distribuirse entre todos los integrantes de la familia, diluyéndose rápidamente en gastos básicos como alimentación, transporte, vivienda y servicios.

En contraste, el volumen total de salarios pagados en la entidad, conocido como masa salarial, alcanzó los 8 mil 391 millones de pesos, lo que representó un aumento anual de 185.96 millones, equivalente a un crecimiento de 2.3 por ciento. Este incremento refleja un mayor dinamismo económico y un aumento en la generación de ingresos laborales, pero también evidencia que el crecimiento no necesariamente se traduce en mejores condiciones para todos los trabajadores.

Sectores con avances y retrocesos

El comportamiento de los ingresos ha sido desigual entre sectores económicos, lo que refleja la heterogeneidad del mercado laboral yucateco. Uno de los casos más preocupantes es el sector de transportes, comunicaciones y almacenamiento, donde el ingreso promedio mensual pasó de 10 mil 384 a 8 mil 920 pesos en un año, lo que representa una caída de 14.1 por ciento y una pérdida superior a mil 400 pesos mensuales.

En contraste, la industria manufacturera registró el mayor crecimiento, con un incremento de 7.7 por ciento, al pasar de 5 mil 907 a 6 mil 363 pesos mensuales, consolidándose como uno de los sectores con mejor desempeño en términos salariales.

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También se observaron diferencias en función del sexo. Mientras el ingreso promedio de los hombres registró una caída de 2.3 por ciento, el de las mujeres aumentó en la misma proporción, lo que refleja una recomposición parcial del mercado laboral, aunque sin eliminar las brechas estructurales que históricamente han caracterizado la participación femenina.

Mejor que el promedio nacional, pero insuficiente

A nivel nacional, el panorama es aún más complejo. La pobreza laboral en México alcanzó el 32.3 por ciento, lo que coloca a Yucatán en una posición relativamente más favorable, con una diferencia de siete puntos porcentuales. Asimismo, el ingreso promedio por persona en el estado, de 3 mil 706 pesos mensuales, supera el promedio nacional, que se ubica en 3 mil 468 pesos.

Sin embargo, estos datos no significan que el problema esté resuelto. La diferencia respecto al promedio nacional sólo confirma que Yucatán enfrenta el fenómeno en menor proporción, pero no está exento de sus efectos.

El límite del crecimiento económico

La evolución de la pobreza laboral en Yucatán refleja una paradoja estructural: el empleo ha crecido y el ingreso promedio ha aumentado, pero no lo suficiente para garantizar condiciones de vida dignas a toda la población trabajadora.

El estado ha experimentado una transformación económica impulsada por el crecimiento industrial, el desarrollo inmobiliario y el dinamismo del sector servicios, particularmente en Mérida y su zona conurbada. Sin embargo, este crecimiento se ha sostenido en gran medida en actividades caracterizadas por salarios bajos o moderados, lo que limita el impacto positivo en el bienestar de los trabajadores.

La pobreza laboral, en este contexto, se convierte en un indicador clave para entender las limitaciones del desarrollo económico. No se trata de la ausencia de empleo, sino de la insuficiencia del ingreso.

Es la evidencia de que, para miles de trabajadores en Yucatán, el esfuerzo cotidiano no garantiza salir de la pobreza.