Momentos de angustia, desconcierto y desesperación se vivieron la noche del viernes en el puerto de El Cuyo, donde lo que parecía ser una reunión tranquila entre amigos a la orilla del mar se transformó en una escena trágica que dejó sin vida a un hombre de 32 años de edad, el cual falleció mientras comía carne asada.
De acuerdo con los primeros reportes, eran aproximadamente las 20:30 horas cuando una llamada de auxilio encendió las alertas de las autoridades: una persona presentaba severas dificultades para respirar en las inmediaciones del muelle. En cuestión de minutos, el ambiente festivo se vio interrumpido por la tensión, mientras testigos observaban con preocupación el desarrollo de los hechos.
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En el lugar, un joven identificado como Riki T. A., de 29 años, relató que se encontraba comiendo carne asada con su amigo Kevin A. C., originario del estado de Quintana Roo, cuando, de manera repentina, la situación cambió drásticamente.
Según su testimonio, Kevin comenzó a presentar complicaciones mientras ingerían alimentos y bebidas alcohólicas, lo que provocó una reacción inmediata entre los presentes.
Los minutos que siguieron estuvieron marcados por la incertidumbre. Entre intentos por auxiliarlo y llamados urgentes a los servicios de emergencia, la desesperación se hizo evidente en quienes presenciaban la escena, sin poder revertir la situación que avanzaba con rapidez.
Paramédicos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) arribaron al sitio tras el reporte; sin embargo, al valorar al hombre confirmaron que ya no contaba con signos vitales, dejando a familiares y amigos en estado de shock ante lo ocurrido.
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Elementos de seguridad procedieron a acordonar el área, mientras personal de la Fiscalía General del Estado de Yucatán (FGE) realizaba las diligencias correspondientes y un equipo del Servicio Médico Forense (Semefo) levantaba el cuerpo. Será a través de la necropsia de ley que se determine con precisión la causa del fallecimiento.
El suceso generó profunda consternación entre habitantes y visitantes del puerto de El Cuyo, quienes no daban crédito a lo ocurrido en un entorno que, minutos antes, estaba marcado por la convivencia y la tranquilidad.