Entre flores, oraciones y lágrimas de nostalgia, cientos de campechanas y campechanos acudieron este 1 de noviembre a los cementerios de la ciudad para recordar a sus seres queridos, en una jornada en la que el amor por quienes ya partieron se hizo presente entre tumbas recién pintadas, osarios adornados y ofrendas con aquellos detalles que disfrutaban en vida.
Desde temprana hora, niñas, niños, adolescentes, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad llegaron a los camposantos con cubetas, escobas, pintura, flores y recipientes con agua para limpiar y dar mantenimiento a los espacios donde descansan sus familiares.
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Algunos se esmeraron en devolverles el color a las lápidas, mientras otros retiraron la maleza y lavaron cada rincón para recibir a sus difuntos en mejores condiciones. Las flores de distintos colores dieron vida a las tumbas, acompañadas de veladoras, vasos con agua y, en algunos casos, refrescos, cigarros y cervezas, productos que sus familiares disfrutaban en vida y que ahora forman parte de los pequeños homenajes con los que buscan mantenerlos presentes en la memoria.
En medio del ir y venir de visitantes, hubo quienes permanecieron varios minutos frente a una lápida, con las manos juntas y la cabeza inclinada, pronunciando oraciones en silencio. Otros no pudieron contener las lágrimas al recordar a sus padres, hijos, hermanos o parejas, en una jornada donde la nostalgia se mezcló con la tradición del Día de Muertos.
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Sin embargo, mientras algunas tumbas lucían limpias, pintadas y cubiertas de flores frescas, otras permanecían en el abandono. Lápidas destruidas, osarios deteriorados y espacios invadidos por la maleza evidenciaron que no todos los difuntos recibieron una visita. Entre el deterioro y el olvido, esos rincones contrastaron con el movimiento de las familias que llegaron para rendir homenaje a sus seres queridos.
A las afueras de los cementerios, comerciantes aprovecharon la afluencia para ofrecer flores, veladoras y arreglos florales, productos indispensables para quienes buscaban llevar una ofrenda o dar el último toque a las tumbas antes de permanecer un momento junto a sus difuntos.
En tanto, entre el tránsito de familias y el constante movimiento de visitantes, personal de Gobierno Verde y Digital (Goverdi) realizó labores de limpieza al interior del cementerio, retirando residuos y contribuyendo al mantenimiento de los espacios durante esta fecha de alta concurrencia.
El Día de Muertos en los camposantos campechanos transcurrió entre recuerdos que se niegan a desaparecer, ofrendas que hablan de afecto y ausencias que siguen doliendo. Porque, para cientos de familias, visitar una tumba no es solamente cumplir con una tradición, sino encontrar una manera de abrazar, aunque sea desde la memoria, a quienes ya no están.