Productores de sorgo del municipio de Hopelchén, en su mayoría menonitas, perdieron sus sembradíos por falta de lluvias. Se estima que el 60 por ciento de la superficie sembrada, que fueron 45,000 hectáreas, se siniestraron, expresó Fernando Catzín Aké, líder de la Asociación de Productores de Soya, Sorgo y Maíz en Los Chenes.
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El dirigente señaló que el periodo de cultivo 2025-2026, que inicialmente presentó buena perspectiva, cambió rotundamente y al final los resultados fueron una muy mala cosecha. Se estima que unas 27,000 hectáreas se perdieron porque no llovió en diciembre ni en enero. Mencionó que las pérdidas podrían ascender a unos 148.5 millones de pesos, dado que por cada hectárea se gastaron en promedio unos 5,500 pesos.
Expresó que es el segundo periodo de cultivos de sorgo en el que los productores, luego de lograr buenas cosechas de soya y con la tierra aún fertilizada, siembran casi en la misma superficie y les ha ido mal por la falta de agua. El 2025 fue un mal año porque en los dos últimos meses los sembradíos se secaron; al igual que en 2024, las plantas se marchitaron por la ausencia de lluvias.
La superficie sembrada se localizó propiamente en las comunidades de Iturbide y Dzibalchén, y en los campos menonitas de Nuevo Progreso, El Temporal, Nuevo Durango, La Nueva Trinidad y Las Palmas.
Sin embargo, señaló que los cultivos que se salvaron arrojaron lo máximo dos toneladas por hectárea. En total, pudieron comercializar en Yucatán, Puebla y Veracruz apenas unas 36,000 toneladas extraídas de las 18,000 hectáreas restantes. Catzín Aké mencionó que la mayor superficie siniestrada se ubicó en Dzibalchén e Iturbide, mientras que donde se pudo rescatar algo de producción fue en La Nueva Trinidad y Nuevo Durango.
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JGH