En el municipio Campeche, el número de emergencias 911 recibe un promedio de 2 mil 100 llamadas mensuales relacionadas con violencia familiar; sin embargo, solo una mínima parte de estos casos deriva en una denuncia formal y en la integración de una carpeta de investigación, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y estadísticas del Centro de Comando, Control, Cómputo y Comunicaciones (C5).
Según datos de las autoridades de seguridad, la violencia familiar constituye la principal causa de llamadas al número de emergencias, con un promedio de 70 reportes diarios, cifra que suele incrementarse en fines de semana y días festivos, principalmente por el consumo de alcohol.
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El SESNSP reportó que entre enero y abril se iniciaron 122 carpetas de investigación por violencia familiar en Campeche. En el municipio capital, solo se contabilizaron 14 carpetas frente a un estimado de 600 reportes al 911 en el mismo periodo.
A nivel estatal, las 70 llamadas diarias equivalen a 2 mil 100 mensuales y 8 mil 400 en el primer cuatrimestre, pero solo 122 carpetas se integraron, lo que refleja un bajo porcentaje de casos investigados.
Durante los primeros cuatro meses del año se registraron 153 carpetas de investigación por delitos contra la familia: 122 por violencia familiar y 31 por incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar. No se reportaron carpetas por violencia de género en otras modalidades.
El ex presidente del Colegio de la Barra de Licenciados en Derecho, Manuel Iris Balam, señaló que existe una cifra negra en los delitos de violencia intrafamiliar, pues muchos casos no concluyen en investigaciones penales. Explicó que algunos asuntos se canalizan como procedimientos administrativos o carpetas auxiliares, mientras que la falta de personal en ministerios públicos limita la integración adecuada de expedientes.
Añadió que factores como la lentitud en los procedimientos, la insuficiencia de recursos humanos y materiales y la falta de seguimiento institucional desmotivan a las víctimas a continuar con el proceso legal, lo que explica la diferencia entre los reportes al 911 y las carpetas judiciales.