La película México 86, protagonizada por Diego Luna, ha despertado el interés de miles de aficionados por conocer la historia real detrás de sus personajes. Uno de ellos es Martín de la Torre, figura inspirada parcialmente en Rafael del Castillo, uno de los dirigentes más influyentes y polémicos que ha tenido el futbol mexicano.
Aunque la producción de Netflix utiliza elementos de ficción para construir su narrativa, la trayectoria de Rafael del Castillo sirve como una de las principales referencias para retratar la compleja etapa que vivió la Federación Mexicana de Futbol (FMF) durante la década de los ochenta.
Abogado egresado de la UNAM y doctor en Derecho, Del Castillo encabezó la FMF entre 1980 y 1988. Durante su gestión impulsó diversos cambios orientados a modernizar la estructura del futbol nacional, entre ellos el fortalecimiento de las selecciones menores y la creación de una base más sólida para el desarrollo de talento juvenil.
Su nombre también está ligado a uno de los momentos más importantes en la historia deportiva del país: la organización del Mundial de México 1986. Diversos protagonistas de la época coinciden en que desempeñó un papel fundamental para que el país obtuviera la sede tras la renuncia de Colombia, que originalmente había sido elegida como anfitriona.
De acuerdo con testimonios de su familia, cuando surgió la oportunidad de albergar la Copa del Mundo, Del Castillo sostuvo reuniones con funcionarios del gobierno federal para analizar la viabilidad del proyecto. Sin embargo, la crisis económica que atravesaba México representaba un importante obstáculo para concretar la candidatura.
Ante ese panorama, figuras como Emilio Azcárraga Milmo y Guillermo Cañedo se convirtieron en aliados clave para impulsar la propuesta mexicana. Su respaldo económico y político fue determinante para fortalecer la candidatura frente a otros competidores internacionales.
Según relatos de Rafael del Castillo Jr., su padre también tuvo una participación activa durante las evaluaciones realizadas por la FIFA, buscando convencer a integrantes del organismo de que México contaba con las condiciones necesarias para organizar el torneo. Finalmente, la votación favoreció al país, que se convirtió en la primera nación en albergar dos Copas del Mundo.
Sin embargo, la carrera del dirigente no estuvo exenta de controversias. Su etapa al frente de la FMF quedó marcada por el escándalo de los cachirules, uno de los episodios más oscuros en la historia del futbol mexicano.
La polémica surgió cuando se descubrió que varios jugadores de la selección Sub-20 habían participado con edades superiores a las permitidas en una competencia de la Concacaf. La denuncia derivó en una investigación de la FIFA que terminó con una dura sanción para México.
Como consecuencia, el futbol mexicano fue excluido de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, del Mundial Juvenil de 1989 y de la Copa del Mundo de Italia 1990, un castigo que provocó profundas consecuencias deportivas e institucionales.
Décadas después, el legado de Rafael del Castillo vuelve a estar en el centro de la conversación gracias a México 86, una producción que rescata una de las etapas más importantes del futbol nacional y que muestra cómo detrás de la organización de una Copa del Mundo existieron decisiones, negociaciones y personajes que ayudaron a cambiar la historia del deporte mexicano.