La disputa por el pase a la segunda vuelta presidencial en Perú se ha tornado más compleja tras las declaraciones del candidato ultraconservador Rafael López Aliaga, quien aseguró que no reconocerá los resultados oficiales al insistir en un presunto fraude electoral sin presentar pruebas.
El empresario y exalcalde de Lima se encuentra en una competencia cerrada con otros aspirantes como Jorge Nieto, de corte centrista, y Roberto Sánchez, vinculado a la izquierda, en un escenario donde los resultados avanzan de forma ajustada conforme se contabilizan los votos.
¿Qué está pasando con el conteo de votos en Perú?
Con más del 80 por ciento del escrutinio, Keiko Fujimori lidera la contienda, mientras que López Aliaga, Nieto y Sánchez se disputan voto a voto el segundo lugar. La tendencia ha comenzado a modificarse con la incorporación del voto rural, donde Sánchez ha ganado terreno y ha reducido la distancia frente al candidato de Renovación Popular.
Este cambio ha generado incertidumbre en el proceso, especialmente entre los seguidores de López Aliaga, quien desde antes de la jornada electoral ya había planteado la posibilidad de irregularidades.
Noticia Destacada
Gobierno de transición en Perú descarta indulto a Pedro Castillo tras solicitud formal
Denuncias sin pruebas y llamado a movilizaciones
En respuesta al escenario electoral, López Aliaga convocó a sus simpatizantes y reiteró sus acusaciones, señalando fallas en la distribución del material electoral en Lima como argumento central. Según su versión, estos problemas habrían afectado significativamente su votación.
Sin embargo, no presentó evidencia concreta y exigió acciones inmediatas contra autoridades electorales, además de cuestionar la presencia de observadores internacionales que han validado la transparencia del proceso.
El candidato también llamó a sus seguidores a movilizarse, utilizando expresiones como “insurgencia civil”, lo que ha elevado la preocupación sobre posibles episodios de tensión social.
Otros candidatos piden respetar la voluntad popular
Frente a estas declaraciones, tanto Jorge Nieto como Roberto Sánchez rechazaron categóricamente las acusaciones de fraude y pidieron respetar los resultados. Ambos coincidieron en que cualquier denuncia debe sustentarse con pruebas para evitar generar incertidumbre.
Nieto advirtió que este tipo de señalamientos afectan la estabilidad del país, mientras que Sánchez defendió la validez del voto, especialmente el proveniente de zonas rurales, en medio de un proceso que se mantiene competitivo y aún sin definición clara.
El panorama electoral en Perú sigue abierto, con una contienda marcada por la polarización y un conteo que podría definir en cualquier momento quién avanzará a la segunda vuelta.
SÍGUENOS EN WHATSAPP: DA CLICK AQUÍ
IO