Un tribunal de China condenó este jueves 20 de agosto de 2026 a Xu Jiayin, fundador del gigante inmobiliario Evergrande, a cadena perpetua por una serie de delitos relacionados con fraude financiero.
La resolución judicial representa uno de los capítulos más importantes en la caída de la compañía, que durante años fue considerada una de las principales desarrolladoras inmobiliarias del país asiático y que posteriormente se convirtió en uno de los símbolos de la crisis del sector.
Además de la sentencia contra Xu Jiayin, el tribunal impuso sanciones económicas contra Evergrande y su división inmobiliaria por un total de 15 mil 820 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente 2 mil 400 millones de dólares.
¿Por qué fue condenado Xu Jiayin, fundador de Evergrande?
La sentencia incluye acusaciones por fraude financiero y otros delitos vinculados con la operación del conglomerado.
El caso ocurre después de años de dificultades financieras para Evergrande, que acumuló una deuda de gran magnitud y enfrentó serios problemas para cumplir con sus compromisos.
La compañía había crecido rápidamente durante el periodo de expansión inmobiliaria de China, impulsado por la urbanización, la inversión y el acceso al crédito.
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Evergrande pasó de gigante inmobiliario a símbolo de la crisis
La situación de la empresa comenzó a deteriorarse cuando el Gobierno chino endureció las restricciones al endeudamiento excesivo y a la especulación inmobiliaria.
Esas medidas limitaron el acceso al financiamiento de compañías altamente apalancadas y afectaron directamente el modelo de expansión de Evergrande.
La empresa terminó por declararse en quiebra en 2021, después de enfrentar durante años dificultades para cubrir sus obligaciones financieras.
Tribunal impone millonaria multa contra Evergrande
La resolución emitida en Shenzhen no se limitó a la condena de su fundador.
El Grupo Evergrande y su división inmobiliaria fueron sancionados con multas que, en conjunto, superan los 2 mil millones de dólares.
La decisión se produce mientras China continúa enfrentando las consecuencias de una prolongada crisis inmobiliaria que ha presionado a desarrolladores, inversionistas y compradores de vivienda.
El caso de Xu Jiayin refuerza además el mensaje de las autoridades chinas sobre el control de prácticas financieras irregulares dentro de uno de los sectores que durante años tuvo un peso central en el crecimiento económico del país.
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