El programa de trenes de pasajeros impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo enfrentará desafíos financieros, operativos y de seguridad durante su ejecución, advirtió la revista británica The Economist en un análisis sobre la estrategia ferroviaria de México.
La administración federal proyecta construir más de 3 mil kilómetros de vías para pasajeros durante el sexenio. Las primeras rutas contemplan conexiones entre la Ciudad de México y Pachuca, Querétaro y Nuevo Laredo, además de corredores hacia Irapuato y el norte del país.
Para la publicación, el regreso de los servicios ferroviarios puede mejorar la movilidad entre regiones metropolitanas y ampliar las alternativas de transporte, pero su éxito dependerá de la capacidad del Estado para asegurar recursos, coordinar a las empresas participantes y evitar que la rapidez de las obras comprometa la calidad.
¿Cómo se financiarán los nuevos trenes de pasajeros?
Uno de los principales retos será garantizar los recursos suficientes para construir y operar las rutas. The Economist señaló que los trenes de pasajeros suelen necesitar financiamiento público, tanto por el elevado costo de su infraestructura como por la necesidad de conservar tarifas accesibles.
La revista recordó que solo algunas rutas con alta demanda, como París-Lyon y Tokio-Osaka, alcanzan rentabilidad sin depender ampliamente de subsidios.
Óscar Ocampo, del Instituto Mexicano para la Competitividad, consideró que corredores como México-Querétaro y Saltillo-Monterrey muestran una justificación más clara por el volumen de población y actividad económica. En otras rutas, la viabilidad dependerá de la demanda real, la conexión con transportes locales y el costo de operación.
Gobierno y empresas deberán encontrar un equilibrio
Otro desafío será definir hasta dónde llegará la responsabilidad directa del Estado y qué tareas asumirán las compañías privadas.
El gobierno federal mantendrá el liderazgo de los proyectos y de la operación ferroviaria, mientras que empresas privadas participarán en licitaciones para construir estaciones, puentes, sistemas de señalización, electrificación y otros componentes.
La coordinación deberá evitar retrasos, sobrecostos o responsabilidades fragmentadas. También será necesario que las estaciones tengan conexiones efectivas con redes urbanas de transporte, pues una terminal alejada o sin opciones de movilidad puede reducir el número de pasajeros.
Seguridad ferroviaria, el reto que no puede quedar en segundo plano
The Economist advirtió que la administración de Sheinbaum deberá resistir la presión de acelerar las inauguraciones a costa de la calidad técnica y la seguridad.
El análisis recordó el descarrilamiento del Tren Interoceánico ocurrido en Oaxaca en diciembre de 2025. El accidente dejó inicialmente 13 personas muertas y 98 heridas, de acuerdo con los primeros reportes oficiales, y obligó a investigar las condiciones de operación de la ruta.
La publicación también cuestionó la planeación del Tren Maya, al señalar daños ambientales, estaciones ubicadas lejos de centros urbanos y carencias en infraestructura complementaria.
Pese a estas observaciones, la revista reconoció que invertir en trenes rápidos y eficientes puede ofrecer beneficios económicos y ambientales. El resultado dependerá de estudios de demanda sólidos, transparencia en las licitaciones, supervisión técnica y protocolos estrictos de seguridad.
El reto para el Gobierno de México no será únicamente construir miles de kilómetros de vías antes de 2030, sino lograr que las rutas sean útiles, sostenibles y seguras para los pasajeros.
IO