México

¿La brecha sísmica de Guerrero está conectada con la falla de San Andrés? Esto dicen expertos de la UNAM

Investigaciones de especialistas de la UNAM analizan el riesgo sísmico en la brecha de Guerrero. Te explicamos qué relación tiene con la falla de San Andrés y por qué son fenómenos tectónicos distintos.

La llamada brecha sísmica es una franja de aproximadamente 230 kilómetros, ubicada entre Papanoa y Acapulco
La llamada brecha sísmica es una franja de aproximadamente 230 kilómetros, ubicada entre Papanoa y Acapulco / Cuartoscuro

La brecha sísmica de Guerrero ha sido estudiada durante décadas por especialistas mexicanos debido a la posibilidad de que en esa zona ocurra un terremoto de gran magnitud. Sin embargo, este sistema no forma parte de la falla de San Andrés ni está directamente conectado con ella, aunque ambos fenómenos tienen relación con el movimiento de placas tectónicas.

Investigaciones realizadas por expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han permitido entender mejor cómo se acumula y libera la energía en esta región del Pacífico mexicano, donde interactúan principalmente las placas de Cocos y Norteamérica.

La falla de San Andrés, en cambio, se encuentra principalmente en California y corresponde al límite entre las placas del Pacífico y Norteamérica, por lo que pertenece a un contexto tectónico diferente.

¿Qué es la brecha sísmica de Guerrero?

La llamada brecha sísmica es una franja de aproximadamente 230 kilómetros, ubicada entre Papanoa y Acapulco, donde desde 1911 no se han registrado terremotos superiores a magnitud 7.

Durante años, esa falta de grandes sismos llevó a considerar que podría existir una importante acumulación de energía.

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Sin embargo, estudios encabezados por investigadores como Allen Husker, del Instituto de Geofísica, y Luca Ferrari, del Centro de Geociencias de la UNAM, han planteado que la dinámica de esa región podría ser más compleja.

Los especialistas encontraron indicios de una capa de roca que favorecería el atrapamiento de fluidos en la zona donde la placa de Cocos se introduce debajo de la placa Norteamericana.

¿Los sismos lentos reducen el riesgo de un gran terremoto?

Una de las hipótesis estudiadas por la UNAM apunta a los llamados sismos lentos, movimientos graduales de las placas que no provocan las sacudidas habituales de un terremoto, pero sí permiten liberar parte de la energía acumulada.

Husker ha explicado que estos procesos podrían reducir significativamente los esfuerzos tectónicos dentro de la brecha.

De acuerdo con investigaciones publicadas en la revista Geology, la acumulación de esfuerzos podría ser hasta cuatro veces menor dentro de esta zona que en áreas cercanas.

Esto no significa que un gran terremoto sea imposible, sino que existen mecanismos de liberación de energía que podrían modificar el nivel de riesgo.

Otros expertos de la UNAM advierten que el peligro sigue siendo alto

La discusión científica continúa abierta.

Víctor Manuel Cruz Atienza, también investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, ha estudiado los llamados tremores tectónicos, señales sísmicas de baja amplitud asociadas al movimiento profundo entre placas.

Su equipo ha analizado cómo los fluidos y los cambios en la presión de poro pueden modificar temporalmente la fricción entre las placas y favorecer distintos tipos de deslizamientos.

Cruz Atienza ha sostenido que el peligro sísmico en la brecha de Guerrero sigue siendo considerable, por lo que la investigación científica y el monitoreo permanente continúan siendo fundamentales.

¿Qué relación tiene la brecha de Guerrero con la falla de San Andrés?

La relación es únicamente general: ambas forman parte de la actividad tectónica del planeta, pero no son la misma falla ni funcionan de la misma manera.

La falla de San Andrés es principalmente una falla de desplazamiento lateral o transformante, donde dos placas se deslizan horizontalmente una junto a la otra.

En Guerrero ocurre un proceso de subducción, en el que la placa de Cocos se introduce debajo de la placa Norteamericana.

Por esta razón, un eventual gran terremoto en la brecha de Guerrero no sería una extensión del llamado “Big One” de California, ni un movimiento en San Andrés tendría que desencadenar necesariamente un terremoto en Guerrero.

En Guerrero ocurre un proceso de subducción, en el que la placa de Cocos se introduce debajo de la placa Norteamericana / Especial

UNAM mantiene estudios y simulaciones sobre la región

Los equipos de investigación de la UNAM han instalado redes sismo-geodésicas y desarrollado simulaciones para analizar cómo podrían propagarse futuras rupturas.

Estos modelos incorporan factores como la fricción, la presión, el calor y el movimiento de fluidos dentro de la zona de contacto entre placas.

Los científicos insisten en que actualmente no existe una herramienta capaz de predecir con precisión cuándo ocurrirá un terremoto.

El objetivo de estos estudios es comprender mejor el comportamiento de la brecha sísmica de Guerrero, estimar su peligro y mejorar las medidas de prevención ante futuros eventos.

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