Una de las complejidades de la guerra que libra Irán es que se trata de un estado teocrático, en el cual la estructura estatal está fragmentada y compartida entre el poder civil y el religioso, lo cual se expresa, no sólo en las nociones acerca del estado, el derecho y la política, la defensa y la seguridad y las alianzas del país, sino además en la conducción de los asuntos corrientes, entre ellos las relaciones internacionales y la guerra.
Aunque sea duro y poco heroico decirlo, librar una guerra convencional contra cualquiera de las superpotencias es una empresa de altísimos costos y riesgos. Aun cuando, como le sucede Ucrania, que cuenta con más de 40 aliados de primera categoría, entre ellos tres potencias nucleares y la OTAN, la victoria no aparece entre sus opciones. La mejor manera de ganar esas guerras, según afirmó Raúl Castro, es evitarlas.
Debido a que, por la distancia sus armas no alcanzan a los Estados Unidos, cosa que únicamente podrían hacer Rusia o China, Irán riposta los ataques estadounidenses con operaciones de misiles y drones contra objetivos norteamericanos en los países de Oriente Medio.
Este domingo les tocó a Jordania, Qatar, Kuwait, Omán, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin; únicamente se omitió a Arabia Saudita. Además de la dudosa efectividad de ataques avisados contra instalaciones militares prevenidas que cuentan con preparación para asimilarlos y que, desde los primeros momentos, evacuaron al personal no imprescindible y protegió los equipos, Irán se arriesga y adquiere deudas con esos estados que si bien, por ahora no responden para no implicarse en el conflicto, cuentan con importantes recursos militares, sobre todo aéreos.
Aunque, según lo explicado, la Guardia Revolucionaria iraní, a cargo de la guerra con Estados Unidos, trata de ocasionar los menores daños posibles a infraestructuras civiles y a la población de esos países, tal distinción no es una seguridad absoluta ni descarta el hecho de que se trata de estados cuya soberanía es violada y que, por ahora se han limitado a la defensa antiaérea. Entre tanto, para el país persa, debido a que sólo emplea misiles balísticos y drones, la defensa antiaérea ejercida por los países del golfo atacados, no le ocasiona daños humanos.
La información de la Guardia Revolucionaria iraní respecto a los ataques del domingo refiere que fueron particularmente intensos y eficaces contra el Reino de Omán debido a que, imponiendo su voluntad al gobierno de Omán, Estados Unidos trató de crear una ruta ilegal por el sur del Estrecho de Ormuz, navegado por aguas bajo soberanía omaní, lo cual fue impedido por una contundente intervención de la armada de Irán, añadiendo un nuevo elemento a la ecuación bélica. Aunque fue el único país aledaño al Golfo Pérsico no atacado, Arabia Saudita condenó resueltamente los bombardeos iranies.
Al tratar de explicar la exclusión de Arabia Saudita de los bombardeos de Irán he considerado factores religiosos. Arabia es sede y custodio de los más importantes lugares sagrados del islam, la Meca y Medina. Económicos y militares porque figura entre los países medio orientales más grandes y económicamente más fuertes, con abundantes recursos militares, sobre todo fuerzas aéreas y es el de mayor población chiita, con el cual Irán ha logrado mejorar sus relaciones, cosas que trata de no arriesgar por motivos coyunturales.
El caso es que Irán sometido a devastadores ataques aéreos, bloqueado por mar, aislado internacionalmente y profundamente enemistado con sus vecinos, arriesga su soberanía sobre el Golfo Pérsico; es amenazado con la destrucción de sus capacidades energéticas formadas por 100 centrales convencionales y una electronuclear y puede ser atacado por tierra, incluso invadido, apenas tiene opciones de supervivencia.
Honrar la fe es una actitud ejemplar, ser heroico figura entre las más excelsas virtudes y ser inteligente entre las mayores dotes. El desempeño nacional se acerca a lo perfecto cuando en defensa de los valores y del pueblo, los combina. En una coyuntura excepcional Fidel Castro apostó porque: “Al valor no le falte la inteligencia, ni a la inteligencia el valor”.