Quintana Roo

Con trabajo cuestionado como regidora, Lidia Rojas busca posicionarse rumbo a la gubernatura de Quintana Roo en 2027

Lidia Rojas figura entre las cartas de Movimiento Ciudadano para el 2027; su paso en el Cabildo es irrelevante.

La señalan de que no profundiza en sus denuncias relacionadas con presuntos actos de corrupción
La señalan de que no profundiza en sus denuncias relacionadas con presuntos actos de corrupción / Especial

Lidia Esther Rojas Fabro, actual regidora de Movimiento Ciudadano en el Ayuntamiento de Othón P. Blanco y exaspirante a la presidencia municipal, señalan analistas, se perfila una posible candidatura a la gubernatura de Quintana Roo para 2027 por el partido naranja. Su nombre aparece en mediciones internas; sin embargo, su trayectoria en la política local, marcada por una oposición endeble y carente de resultados concretos, genera un escepticismo considerable sobre su aptitud para encabezar una opción sólida en un estado golpeado por la inseguridad creciente, el sargazo persistente y rezagos sociales que demandan perfiles con peso político y capacidad real de confrontación, más allá de discursos de género y posicionamientos mediáticos.

Con raíces en el ámbito privado y activismo en temas de sororidad, Rojas Fabro compitió por la presidencia municipal en los años 2021 y 2024 bajo las siglas de MC. En la contienda más reciente estuvo cerca de derrotar a Yensunni Martínez, con una diferencia de apenas 598 votos.

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Como regidora, ha señalado presuntas irregularidades en obras y contrataciones, aunque su desempeño ha sido ampliamente cuestionado por considerarse débil y casi testimonial frente al Gobierno municipal. Sus participaciones en el Cabildo no han logrado una fiscalización rigurosa ni han impulsado soluciones tangibles para comunidades olvidadas de la Ribera del Río Hondo o de la capital del estado, lo que ha dejado la percepción de una oposición discreta que no incomoda al poder.

Su experiencia dentro de Movimiento Ciudadano se limita a cargos como presidenta del Consejo Estatal de Mujeres en Movimiento y delegada estatal. Sin haber ocupado responsabilidades en altos niveles ejecutivos ni en legislaturas estatales o federales. Analistas locales señalan esta falta de trayectoria como una debilidad importante para aspirar al Gobierno de Quintana Roo.

Perdió la elección a Presidenta municipal contra Yensunni Martínez / Especial

Cuestionan su desempeño

Las críticas hacia su figura se acumulan en torno a su desempeño como regidora. Sus detractores la acusan de no profundizar denuncias relacionadas con presuntos actos de corrupción en obra pública y de mantener una postura complaciente que privilegia la exposición mediática sobre una confrontación efectiva con la administración de Martínez Hernández. En plataformas digitales y medios locales se le reprocha no haber capitalizado su estrecho resultado electoral en una fiscalización más firme, lo que ha debilitado la imagen de MC como fuerza de contrapeso real.

Tras el cerrado resultado del 2024, su papel como regidora ha sido calificado como insuficiente por sectores ciudadanos que esperaban mayor presión sobre irregularidades y el abandono de zonas rurales. Esta percepción de tibieza alimenta dudas sobre su viabilidad para encabezar una campaña estatal competitiva frente a Morena, dentro de un Movimiento Ciudadano que además enfrenta competencia interna de figuras como José Luis Pech o Roberto Palazuelos.

Señalaron analistas su escasa experiencia en la política / Especial

El balance de Lidia Esther Rojas Fabro muestra a una política con activismo social limitado, trayectoria local acotada y una labor en el Cabildo que no ha logrado consolidarse como contrapeso efectivo. Su aspiración a la gubernatura surge en medio de cuestionamientos sobre su eficacia y arraigo político real, en un Quintana Roo que exige resultados comprobables y no aspiraciones que parezcan más un salto ambicioso que una alternativa consolidada.

Asimismo, su gestión como Regidora ha estado marcada por ausencias relevantes en la defensa de problemáticas estructurales del sur del estado, como el rezago en infraestructura carretera, la escasez de agua potable en colonias periféricas y la falta de transparencia en el ejercicio del presupuesto municipal. A pesar de sus promesas de campaña de ser todo terreno, su participación ha sido intermitente y sin seguimiento constante, ni jurídico ni mediático,  de las denuncias presentadas. Esto contrasta con las expectativas generadas durante su campaña municipal, donde se presentó como una opción renovadora frente al continuismo, aunque en la práctica no ha logrado traducir ese discurso en acciones disruptivas dentro del Cabildo.

La regidora enfrenta críticas por la falta de seguimiento a denuncias sobre presuntas irregularidades en la administración municipa / Especial

Escaso trabajo

Sectores de la sociedad civil en Chetumal y comunidades cercanas expresan frustración ante lo que consideran una oposición domesticada, incapaz de generar un debate profundo sobre el uso de recursos federales destinados a obra pública o la atención de la violencia de género en el municipio. Rojas Fabro ha promovido iniciativas simbólicas en materia de igualdad, pero sin impacto perceptible en indicadores locales de desarrollo humano o seguridad, lo que refuerza la percepción de que su perfil responde más a la dinámica interna de MC que a las demandas urgentes de la ciudadanía.

Algunos analistas sostienen que su presencia en la lista de aspirantes de MC a la gubernatura podría obedecer a una estrategia para impulsarla nuevamente hacia la presidencia municipal de Othón P. Blanco, posteriormente proyectarla a una diputación federal y, finalmente, posicionarla como eventual opción para la gubernatura.

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En el contexto estatal, su eventual candidatura plantea dudas sobre la capacidad de Movimiento Ciudadano para consolidarse como una verdadera tercera vía. Con Morena fortalecida y el PAN sumido en crisis interna, Lidia Rojas representa una apuesta por perfiles locales del sur; no obstante, su desempeño discreto como Regidora podría convertirse en una carga política si no logra evidenciar en los próximos meses una transformación en su estilo de acción pública. La ciudadanía observa con atención si esta aspiración se traduce en propuestas concretas para el Caribe Mexicano o si se diluye en la dinámica de cuotas y visibilidad partidista que ha caracterizado a parte de la oposición en Quintana Roo.

El interés social se centra en determinar si su figura aporta una renovación auténtica a Movimiento Ciudadano o si, por el contrario, perpetúa una oposición testimonial incapaz de conectar con las urgencias de la población rumbo al 2027.