El partido Movimiento Ciudadano (MC) busca posicionarse como tercera vía en Quintana Roo de cara a las elecciones del 2027, con encuestas que le otorgan entre 11 y 13 por ciento en intención de voto general, por debajo del PAN y muy lejos del dominio arrollador de Morena, que supera el 45%.
Sin embargo, el partido naranja enfrenta un divisionismo crónico, renuncias dolorosas y una evidente incapacidad de sus representantes en Cabildos y el Congreso local para ejercer un contrapeso real a los Gobiernos morenistas, lo que genera serias dudas sobre su relevancia política en un estado golpeado por problemas estructurales.
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El proceso interno avanza con comités distritales, pero las fisuras son profundas. Las figuras que se perfilan como aspirantes a la gubernatura destacan por su visibilidad mediática, más que por arraigo orgánico: Lidia Rojas Fabro lidera o compite en varias mediciones con 14-21 por ciento en preferencias internas; José Luis Pech Várguez, exmorenista, aparece con cifras variables entre 12 y 27; y el actor-empresario Roberto Palazuelos ronda el 15-20. Esta apuesta por figuras externas refleja una estrategia de imagen, pero también expone la debilidad de estructuras propias y genera inconformidades entre militantes históricos.
El divisionismo se agravó con la renuncia reciente del regidor de Tulum, Jorge Alberto Portilla Manica, quien el 25 de junio del 2026 abandonó formalmente la militancia en una carta dirigida al coordinador nacional Jorge Álvarez Máynez. Portilla, clave para que MC se convirtiera en segunda fuerza en Tulum en el 2024 y contendiente a la presidencia municipal, argumentó el fin de una etapa.
Su salida, interpretada como resultado de falta de apoyo real, candidaturas impuestas y diferencias con la dirigencia, representa una pérdida grave en un municipio turístico estratégico y evidencia fugas que debilitan la presencia territorial del partido justo cuando más necesita consolidarse.
La renuncia de Portilla Manica ha desatado rumores de posibles acercamientos a otras fuerzas, incluso Morena; representa una pérdida significativa en un municipio turístico clave. Analistas ven en esta acción un síntoma de inconformidades por falta de apoyo estructural, candidaturas impuestas o diferencias en la dirección estatal, lo que debilita la presencia territorial de MC justo cuando busca consolidarse. Esta fractura se suma a tensiones previas por la integración de perfiles externos y la gestión de recursos para el trabajo de base.
A esto se suma la pobre actuación de sus representantes. Regidores en Cabildos como Benito Juárez, Playa del Carmen y Tulum, así como sus Diputados locales, han sido incapaces de generar un contrapeso efectivo a las mayorías morenistas. Críticos y analistas coinciden en que sus intervenciones han sido tibias, sin iniciativas de peso en temas urgentes como sargazo, inseguridad turística, servicios públicos deficientes o manejo del Visitax, limitándose a posicionamientos mediáticos sin resultados concretos ni fiscalización rigurosa. Esta ausencia de oposición real alimenta percepciones de que MC funciona más como marca publicitaria que como fuerza de control político.
Encuestas internas y externas del partido del 2025-2026 revelan que, pese al supuesto crecimiento, un porcentaje alto de ciudadanos (alrededor del 40 por ciento en careos) no se identifica con los perfiles naranjas, reflejando desconfianza de los pobladores.
Mientras la dirigencia nacional impulsa el crecimiento naranja a nivel país, en Quintana Roo críticos internos señalan que el partido depende demasiado de candidaturas mediáticas sin construir militancia orgánica sólida.
En municipios como Benito Juárez, Playa del Carmen y Othón P. Blanco, MC buscará Presidencias y Diputaciones locales, pero la renuncia de Portilla en Tulum evidencia riesgos de desbandada si no resuelve sus pugnas.
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La radiografía de Movimiento Ciudadano en Quintana Roo es que se trata de un partido en expansión pero vulnerable, con aspiraciones de crecimiento; con perfiles que generan atención mediática como José Luis Pech, Roberto Palazuelos y Lidia Rojas, quien en la elección municipal anterior de Othón P. Blanco estuvo a nada de quitarle el triunfo a Yensunny Martínez, pero minado por divisiones internas y renuncias que cuestionan su cohesión interna y capacidad de retener cuadros locales, además de ser una oposición testimonial que no ha cumplido su rol de contrapeso.
En un contexto de polarización y claro dominio de Morena, estas fallas cuestionan su capacidad para consolidarse como alternativa viable, afectando directamente la representación de un electorado que exige soluciones reales a los problemas cotidianos del Caribe Mexicano, más que discursos de renovación vacíos. El desenlace de sus divisiones definirá si logra posicionarse como una verdadera tercera vía o si las fugas y pugnas lo condenan a un rol marginal en la contienda del 2027.