La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que el estado crítico de salud de nueve delfines asegurados en el delfinario conocido como Dolphin Discovery Ventura Park ha impedido su traslado a corrales marinos.
De acuerdo con recomendaciones médicas de especialistas externos, desde mayo pasado se ha trabajado en estabilizar su estado de salud; sin embargo, solo seis de los cetáceos son candidatos a comenzar su preparación para una eventual reubicación, proceso que tomaría varios meses.
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En el informe “Situación de los nueve delfines Tursiops aduncus que se encuentran asegurados en las instalaciones del predio Dolphin Connection Cancún, Quintana Roo”, solicitado por POR ESTO!, la Profepa reveló que, tras las visitas de inspección y verificación realizadas entre finales del 2024 y el 2025 al entonces denominado Dolphinaris Cancún, se detectó una elevada mortalidad de ejemplares.
El documento cita que, entre junio del 2018 y agosto del 2025, murieron 16, por lo que la prioridad oficial fue mejorar las condiciones de bienestar de los nueve delfines sobrevivientes, los cuales fueron encontrados con graves afectaciones oculares y presencia de patógenos como Escherichia coli y Salmonella.
Tras hallar a este grupo de mamíferos marinos en deplorables condiciones, en octubre del 2025 la Profepa clausuró el delfinario de manera total temporal, aseguró a los nueve ejemplares e impuso medidas urgentes para estabilizar su salud y mejorar su ambiente acuático.
La dependencia detalló que, desde la imposición de la clausura, ha realizado cuatro visitas de verificación al predio -la más reciente el 11 y 12 de agosto- para constatar el cumplimiento de las medidas ordenadas, teniendo la certeza de que las condiciones del lugar han mejorado.
Evaluación
El caso de los nueve delfines alojados al interior de Ventura Park ilustra las dificultades que enfrenta la eventual transición hacia santuarios marinos. Los ejemplares -siete machos y dos hembras- han permanecido prácticamente toda su vida en cautiverio y la mayoría supera los 30 años de edad.
Al respecto, la dependencia federal indicó en su informe de siete páginas que tres de los ejemplares -Mincho, Solei y Oceanía- se encuentran en una situación de salud muy crítica.
Sobre el caso particular de Mincho, precisó que padece un carcinoma para el cual no existen a la fecha protocolos autorizados o probados para tratar el cáncer en mamíferos marinos en cautiverio, por lo que se ha establecido un seguimiento médico-veterinario permanente.
Adicionalmente, los ejemplares llevan a cabo sesiones diarias de enriquecimiento ambiental, rutinas de manejo y entrenamiento con personal responsable, orientadas a proporcionar estimulación física y desarrollo cognitivo para facilitar su adaptación a nuevas condiciones, además de mantener una supervisión estricta sobre su alimentación.
Próximos pasos
La Profepa indicó que continuará con el monitoreo diario de las condiciones ambientales del recinto y de la salud de los ejemplares para identificar la estabilización de los aspectos físicos, ambientales, sociales y etológicos requeridos antes de autorizar su traslado. Paralelamente, se encuentra en curso el procedimiento administrativo correspondiente conforme a la legislación aplicable.
“Todas las decisiones que se han tomado tienen por objetivo asegurar el mejor bienestar de los delfines, buscar que sobrevivan de la mejor manera y aliviar su sufrimiento. Sabemos que el traslado a un corral semiabierto en el mar sería una mejoría, pero primero debemos garantizar que no les cueste la vida. Hay que ver para cuáles de los ejemplares podemos lograr este cambio en el menor tiempo posible”, señaló la procuradora Mariana Boy Tamborrell a través del informe.
La funcionaria agregó que en esta decisión se incorporará a las expertas más calificadas en el tema: “Sabemos que en general la vida en cautiverio causa mucho sufrimiento, es por eso que impulsamos cambios en la Ley General de Vida Silvestre, para que esta sea la última generación de delfines en cautiverio”.
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Vencimiento del plazo
Aunque en abril del 2027 vence el plazo legal para reubicar a las últimas generaciones de delfines que permanecen en cautiverio hacia corrales marinos o santuarios en el mar, en Quintana Roo todavía no existe un sitio definido para recibirlos, ni se ha determinado si será uno o varios espacios.
El tema ha resurgido no solo por el límite para cumplir con dicho mandato -establecido en la Ley General de Vida Silvestre (LGVS), reformada en el 2025- sino también por la exigencia de organizaciones civiles para trasladar a mamíferos marinos que consideran en estado de abandono y con problemas de salud.
Sin embargo, el proceso implica mucho más que mover a los animales de un estanque a otro, de acuerdo con Óscar Rébora, titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA).
El funcionario aseguró que autoridades, biólogos y organizaciones no gubernamentales mantienen reuniones de trabajo para analizar las alternativas, aunque la ruta se encuentra todavía en una etapa de evaluación sobre las condiciones que deberán cumplirse antes de determinar dónde y cómo serán reubicados los ejemplares.