Quintana Roo / Cancún

Familias recuerdan a sus pequeños en el Día de Todos los Santos en el cementerio “Los Olivos" de Cancún

Desde temprana hora, familias acudieron al panteón municipal Los Olivos para colocar flores, alimentos, dulces y veladoras en memoria de sus pequeños y seres queridos.

Entre los visitantes estuvieron familiares que cada año regresan para recordar a sus hijos y hermanos fallecidos
Entre los visitantes estuvieron familiares que cada año regresan para recordar a sus hijos y hermanos fallecidos / Liza Vera

Entre flores, veladoras, dulces, música y recuerdos, familias acudieron este domingo primero de noviembre al panteón municipal “Los Olivos”, en Cancún, para conmemorar el Día de Todos los Santos y recordar a los pequeños que se adelantaron en el camino, en una jornada marcada por la nostalgia, el cariño y las tradiciones que mantienen vivos a quienes ya no están.

Entre los visitantes destacó Cecilia, una mujer originaria del norte de Chile que, pese a encontrarse lejos de su tierra, decidió sumarse a la tradición mexicana de una manera muy particular: eligió una tumba infantil que encontró en aparente abandono, la limpió, colocó adornos, una veladora y pan para honrar a quien ahí descansa.

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Explicó que pertenece a un pueblo originario del norte de su país, donde también acostumbran recibir a sus difuntos con música y alimentos, pues consideran que sus seres queridos nunca se van del todo y regresan para acompañarlos durante estas fechas.

“Nosotros, como no estamos en nuestro país, buscamos también honrarlo”, compartió Cecilia, quien consideró que las fronteras no impiden mantener cerca a quienes forman parte de la historia familiar.

Una mujer originaria del norte de Chile acudió al Panteón Municipal Los Olivos para limpiar y adornar una tumba infantil que encontró en aparente abandono; como ofrenda colocó pan tradicional chileno, conocido como “tanta guagua”, además de una veladora. / Liza Vera

En otro punto del cementerio, Jesús Rivera acudió para recordar a su hermano, quien falleció hace más de dos décadas, cuando apenas tenía 18 años, en un accidente automovilístico. Cada primero de noviembre regresa para colocar adornos y veladoras, además de llevarle algunos dulces, entre ellos mazapanes, que forman parte de su ofrenda.

Para otras familias, la fecha representa el recuerdo de una ausencia que nunca deja de acompañarlas. Yair Díaz y su esposa, Elsa Lucía, visitaron el lugar donde descansan los restos de su bebé, quien falleció antes de nacer, hace nueve años.

Acompañados de su hija, Janet, explicaron que procuran acudir cada mes, aunque el primero de noviembre tiene un significado especial porque les permite dedicar un momento a su pequeño y compartir con él una tradición que también buscan inculcar a la niña.

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“Es mantenerlos vivos aunque sea con los recuerdos”, expresó Yair, al reconocer que el cariño y el dolor permanecen con el paso de los años. Su hija, que nunca tuvo la oportunidad de conocer a su hermanito, también participa en las visitas y aseguró entre lágrimas que prefiere acudir al panteón para visitarlo.

Así, entre historias distintas, visitantes de otras tierras y familias que regresan año con año, “Los Olivos” se convirtió en un espacio de encuentro con la memoria. Porque para quienes perdieron a un hijo, un hermano o a cualquier ser querido, estas fechas no son solamente una tradición: son una oportunidad para volver a estar cerca, aunque sea por unos momentos, de quienes siguen presentes en el corazón.