Mientras autoridades municipales anuncian operativos para retirar vendedores ambulantes de la zona hotelera, ciudadanos cuestionan que la estrategia deje fuera colonias y avenidas donde el comercio informal invade banquetas y complica la movilidad diaria.
De acuerdo con la Dirección de Comercio en la Vía Pública, a cargo de José Gamaliel Canto Cambranis, las acciones recientes buscan “limpiar” áreas turísticas y corredores principales como la zona hotelera, así como las avenidas Tulum y Bonampak, donde el reglamento prohíbe la instalación de puestos semifijos o la venta ambulante.
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Sin embargo, en zonas habitacionales la realidad es distinta: banquetas ocupadas y peatones en riesgo. En la Región 99, sobre la avenida 135, vecinos denunciaron nuevamente que las aceras permanecen bloqueadas por negocios improvisados, desde talleres de motos y autos hasta expendios de comida y artículos diversos para hotelería. “Hay días en que no puedes caminar; tienes que bajarte a la calle porque todo el paso está ocupado”, relató Marta, residente del área.
Otro peatón de la tercera edad, quien se desplazaba con dificultad, señaló que la situación se agrava para personas con discapacidad o movilidad reducida.
“Las rampas están obstruidas, ya sea por vehículos o puestos. No hay forma de pasar; usan la banqueta como si fuera parte del local y por las tardes se instalan taquerías. No he visto operativos; una vez vinieron del Ayuntamiento para pedirles que retiraran sus mesas, pero luego las volvieron a sacar. Hace falta que realmente se haga algo para evitar que ocupen los espacios peatonales. Veo que se cuidan otras zonas como la Tulum o zona hotelera; aquí deberían hacer lo mismo”, señaló Roberto Pérez, residente.
Comerciantes establecidos coincidieron en que hace falta mayor firmeza, ya que, aunque acuden inspectores, al día siguiente los puestos se reinstalan. “Sí pasan, pero solo de vez en cuando; el principal problema es el de las carnes asadas, que se adueñaron de todo el paso y ya no dejaron rampas para personas con discapacidad”, comentaron locatarios del sector.
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Vecinos aseguraron que algunos negocios extienden su actividad hacia la vía pública con productos voluminosos. “Venden camas, colchones, mesas… prácticamente montan una tienda completa sobre la acera”, comentó otro habitante.
El reglamento municipal establece que debe mantenerse al menos dos metros libres para el tránsito peatonal; sin embargo, en la práctica esto rara vez se respeta. Aunque reconocen la presencia ocasional de inspectores, los ciudadanos consideran que las medidas resultan insuficientes.
Esta situación se repite en distintos puntos de la ciudad, prácticamente en casi toda la mancha urbana, salvo en áreas restringidas, donde la falta de sanciones efectivas permite que la ocupación irregular continúe.
La ausencia de acción coordinada entre dependencias como Comercio en la Vía Pública y Desarrollo Urbano, que encabeza Francisco Javier Zubirán Padilla, es otro de los señalamientos recurrentes. El crecimiento del comercio informal responde, en muchos casos, a la necesidad económica; no obstante, su expansión sin control ha derivado en problemas de movilidad, seguridad y uso del espacio público, comentaron residentes.