El comercio ilegal de fauna en la ciudad continúa operando mediante esquemas de desplazamiento constante conocidos como “tráfico hormiga”, lo que se ha convertido en el principal reto para las autoridades, aun cuando se prepara el fortalecimiento de operativos y acciones de supervisión en distintos puntos del municipio.
Tras el rescate de un cocodrilo y diversas especies exóticas en la Supermanzana 100, las autoridades activaron alertas que derivaron en el endurecimiento de medidas para frenar la venta clandestina de animales, una práctica que aún se mantiene de forma discreta.
Este fenómeno se distingue por la actuación de comerciantes que evitan ubicarse en sitios fijos, trasladando ejemplares, principalmente aves como periquitos, ocultos en mochilas o bolsas, lo que complica su detección durante las revisiones.
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Ante este escenario, se prevé consolidar un esquema de trabajo conjunto con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), con el objetivo de reforzar la capacidad de respuesta y dar sustento jurídico a las intervenciones.
Como parte de las acciones inmediatas, las autoridades contemplan intensificar la supervisión en tianguis con alta afluencia de personas, considerados puntos recurrentes para este tipo de actividades ilícitas.
Indicaron que las labores se concentrarán principalmente en la Supermanzana 100 los domingos y en la 219 los sábados, zonas donde se han identificado patrones de comercialización irregular de fauna.
Pese al refuerzo operativo, la movilidad constante de los vendedores representa una limitante relevante, ya que no permanecen en un solo punto y modifican sus rutas para evadir la vigilancia. Esta dinámica obliga a implementar estrategias más adaptables y coordinadas para su localización.
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De forma paralela, continúan las revisiones en establecimientos formales como tiendas de mascotas y clínicas veterinarias, derivadas de denuncias ciudadanas y reportes difundidos en redes sociales.
En estos casos se verifica que cuenten con la documentación correspondiente y cumplan con la normativa vigente para la comercialización de especies.
Las acciones en desarrollo buscan pasar de intervenciones aisladas a un modelo permanente que permita contener el tráfico ilegal de animales, fortalecer la protección de la biodiversidad y garantizar el cumplimiento de la legislación en espacios públicos.
No obstante, las autoridades reconocieron que, pese al incremento de la vigilancia, la operación dispersa de los vendedores seguirá representando un desafío constante en el combate a esta actividad.