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Quintana Roo / Cancún

Familias en colonia Avante de Cancún soportarán temporada de huracanes en el olvido de las autoridades

Solo pensar en la posibilidad de un huracán o tan siquiera una fuerte época de lluvias causa escalofríos entre los vecinos de las etapas más alejadas de la zona.

Los habitantes de esta colonia aseguran no recibir apoyo de las autoridades.
Los habitantes de esta colonia aseguran no recibir apoyo de las autoridades. / Foto: Por Esto!

Las familias y comunidades vecinales más apartadas del núcleo urbano, como sucede en la Colonia Avante, donde las casas son de materiales endebles y los más afortunados tienen cuartos de material donde se refugian familias completas durante la tempestad.

El señor Manuel tiene más de 15 años habitando en su terreno, donde vive en comuna con el resto de su familia. Menciona que jamás ha visto presencia de las autoridades, ni siquiera en materia de prevención de los riesgos ante la inminente temporada de huracanes. Ha invertido más de 50 mil pesos en remodelaciones y refuerzos en su palapa, y espera que con ayuda de Dios puedan soportar la tempestad.

Solo pensar en la posibilidad de un huracán o tan siquiera una fuerte época de lluvias causa escalofríos entre los vecinos de las etapas más alejadas de la colonia Avante, donde para acceder a ellas se recorren en 15 minutos en auto o más de 30 minutos a pie.

Incluso en épocas de lluvia, como ellos mismos mencionan, meterse en los lodazales puede atascar hasta camionetas. Las familias más longevas tienen más de dos décadas viviendo en esta zona, habiendo resistido al huracán Wilma en 2005, hace 21 años.

Para estas familias, quienes habitan en viviendas que en mejor de los casos son casas de material de entre 4x4 metros o galerones de hasta 10 metros de largo por otros tantos de ancho donde se acomodan dos o más familias enteras. Los más desafortunados habitan en casas hechas de tablas, láminas, lonas o cualquier cosa que pueda formar una estructura, con suelos de tierra, sin acceso a servicios y familias igual de numerosas hasta con seis integrantes. Como lo relata el señor Manuel y su familia, soportar los huracanes en estas condiciones no es nada fácil porque pueden perder gran parte de su poco patrimonio.

“Los huracanes y tormentas fuertes nos pueden derrumbar hasta las palapas que tenemos. Aquí donde tengo una tienda de frutas, hace 21 años cuando pegó Wilma nos destruyó todo, solo quedaron unas columnas y donde se cuelga un ventilador que quedó tan deformado que lo dejamos como recuerdo de lo terrible que fue eso. Con mucho esfuerzo y trabajo pudimos recuperarnos, y ahora tenemos casas de material, pero como sea la naturaleza es implacable y ojalá Dios nos ayude porque nadie más puede”, afirmó.

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Actualmente, el señor Manuel se encuentra haciendo remodelaciones en su terreno, como levantando un cuarto nuevo para tener más espacio y terminar techos en algunos “cajones”. En su mayoría, las estructuras son palapas o tinglados de láminas y madera, que son usados ya sea como cocina, área de lavado o comedor. Entre todos esos gastos estima más de 50 mil pesos, que son necesarios si quiere librar las tempestades por venir.

Entre los vecinos existe un sentimiento de desarraigo entre ellos y las autoridades, puesto que en las décadas que han vivido en Avante, hasta sus ubicaciones no se han presentado autoridades en materia de prevención cuando son preparativos para huracanes y tampoco en épocas de frio, brigadas de salud o cualquier otra cosa.

Aunque eso sí, a cada campaña política entran hasta los rincones más profundos con tal de solicitar el tan deseado voto de los personajes que luego les traicionan la confianza.

La familia de Leilany, compuesta por cuatro miembros menciona que su vivienda si bien es de material, fue hecha de manera propia sin muchos refuerzos estructurales. Reconoce que no se sentiría segura ante una tormenta fuerte, y ha pensado en ir a los refugios anticiclónicos más cercanos, uno de estos es las escuelas de la zona.

“La casa no es muy segura y tiene sus defectos. Es lo que tenemos porque no tenemos dinero para hacerla otra vez o buscar algo, y mientras podamos estar aquí nos mantenemos, pero cuando venga el huracán tendremos que irnos a los refugios”, menciona Leilany.

Mientras tanto, las familias que aún pueden hacen remodelaciones y refuerzan sus casas como sea, y quienes no tienen esa posibilidad permanecen en sus precarias viviendas hasta el máximo tiempo que puedan.