En el Cabildo que controla el grupo de Atenea Gómez Ricalde, Bella Mar Garrido Gómez ocupa la segunda regiduría. Aunque no es la de mayor dieta, sí una de las que más incomodan cuando se revisan los números debido a que percibe cerca de 150 mil pesos, según los datos de transparencia que vecinos sacaron a relucir hace unos meses mientras exigían cuentas del excedente de recaudación.
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Garrido Gómez preside la comisión de Ecología, Ambiente y Protección Animal, sin que hasta hoy haya producido un solo resultado público que se pueda medir, tampoco es muy participativa con iniciativas y su rol es más de acompañamiento y votar a favor todo lo que le digan.
Garrido Gómez llegó en la planilla de Morena-PVEM-PT que reeligió a Atenea y desde entonces su presencia se reduce a actos oficiales, fotos de entregas y la integración del Comité de Tortuga Marina, pero no hay un informe de gestión, avances documentados en manejo de residuos, acciones concretas en la zona continental ni en la protección real de especies más allá de los comunicados; en pocas palabras, solo funciona como adorno.
El voto que sí quedó registrado
En el 2023, Bella Mar votó en contra de reponer los procedimientos para rescindir el contrato de concesión de agua a Aguakan y junto con otros dos Regidores del grupo conformado por Morena-PVEM-PT se opuso a que el Síndico impugnara el sobreseimiento de un juicio de lesividad, mientras que el resto del Cabildo aprobó continuar el proceso. Ese voto no es un detalle menor, ya que muestra el tipo de lealtad que ha practicado: siempre alineada con la comodidad del grupo, nunca con una postura independiente.
Aunque no hay señalamiento ni denuncias directas en su contra, sí han ocurrido en su entorno cercano, como el caso de su esposo, Juan Martín Pérez, quien se desempeñaba como encargado de operaciones de la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo en la isla, al que empleados de la dependencia acusaron de presunto acoso, hostigamiento laboral sistemático y de infundir amenazas e intimidaciones para crear un ambiente represivo, a lo que se sumaron las quejas públicas de empresarios por una presunta red de corrupción municipal que cobraba multas millonarias y cuotas excesivas a cambio de no clausurar negocios. Si bien, no fue señalada directamente, el escándalo salpicó a todo el capítulo por su inacción.
Pero la crítica es otra, es una Regidora que ha vivido del andamiaje oficial que no construyó bases propias, ni generó un liderazgo territorial autónomo; su capital político es el mismo que el de varios de sus compañeros de Cabildo: el respaldo del grupo Ricalde y la posibilidad de aparecer en la baraja interna de Morena para el 2027.
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Mientras la zona continental sigue con rezagos evidentes y los vecinos continúan preguntando en qué se gastó el excedente de más de 100 millones de pesos, Bella Mar Garrido Gómez mantiene el cargo, la dieta y la comisión. Tiene el puesto, sueldo, el voto registrado a favor de no incomodar, pero le falta lo único que importa en una radiografía política seria: resultados que justifiquen su permanencia y un proyecto que no dependa de la sombra de la Alcaldesa.
Si Morena decide apostar por la continuidad del mismo equipo, su nombre estará en la lista y por ahora, la evidencia muestra a una Regidora que ha sabido acomodarse, pero que no ha demostrado capacidad de dejar huella propia.