José Inés “Pepe” Aguilar Rodríguez, actual síndico municipal y uno de los nombres que más se repiten en la baraja de Morena para la Alcaldía del 2027, acumula más de 15 años dentro del Ayuntamiento local. Nacido en la isla el 10 de septiembre de 1976, su trayectoria es un recorrido casi ininterrumpido por los mismos pasillos del poder municipal: Oficial Mayor entre el 2008 y 2011, Síndico en el periodo 2011-2012, Secretario General tras pedir licencia en el 2012-2013, enlace de Gobierno entre el 2021 y 2024 y de nuevo Síndico desde el 2024. Hoy se presenta como el hombre de territorio, cercano a la gente y alineado a la 4T, pero la realidad que documentan ciudadanos y reportes muestra otra cara.
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El vigilante de las cuentas que no cuadran
Como Síndico, su función principal es vigilar el patrimonio municipal y el uso de los recursos públicos; sin embargo, en el 2025 documentos públicos y denuncias periodísticas señalaron que el Ayuntamiento reportó 47 millones 301 mil pesos en ayudas sociales durante el ejercicio del 2024, mientras que el padrón de beneficiarios sólo respaldaba la entrega de 4 millones 375 mil. Según esas mismas investigaciones, para cuadrar las cifras se habría recurrido al aval del síndico José Inés Aguilar Rodríguez, junto con el Director de Contabilidad, el Tesorero y el titular de Control Presupuestal, pero la diferencia, de más de 42 millones, quedó sin explicación clara para la ciudadanía.
Salarios altos, explicaciones bajas
Vecinos han exigido a lo largo de este año que se aclare el destino de un excedente de recaudación superior a 103 millones de pesos, en ese contexto, el Síndico aparece reportando percepciones anuales de 752 mil 888 pesos, mientras que otros funcionarios del Cabildo rebasan los 100 mil mensuales.
Las quejas ciudadanas apuntan a que el dinero de los impuestos no se traduce en mejores servicios, sino en dietas elevadas y opacidad en el gasto, mostrando que Aguilar, como responsable de la vigilancia, no ha logrado detener la percepción de que las cuentas siguen sin cuadrar.
Su cercanía con el círculo de Atenea Gómez Ricalde -quien pasó del PAN a Morena- lo coloca como operador de continuidad más que de renovación, ha acompañado recorridos, eventos y la narrativa de “menos escritorio, más territorio”, pero los señalamientos de irregularidades en contratos, sobreprecios y falta de transparencia que pesan sobre la administración actual no se han disipado durante su sindicatura; incluso, empresarios y vecinos han denunciado esquemas de cobros y trabas; y el Síndico, encargado de la representación legal y la defensa del patrimonio, aparece como parte del engranaje que no ha frenado esas prácticas corruptas.
Aguilar ya alzó la mano para el proceso interno de Morena, dice respetar los tiempos y que su trabajo hablará por sí solo, pero, hasta ahora, ese trabajo se resume en una larga permanencia dentro del Ayuntamiento, salarios elevados y una sindicatura que coincide con las mismas denuncias de opacidad que el propio cargo debería prevenir.
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En una isla donde los ciudadanos siguen exigiendo claridad en el gasto y resultados concretos, el perfil de “Pepe” Aguilar se construye más sobre la lealtad al grupo, que sobre logros independientes que resistan el escrutinio.
Para la ciudadanía, en un municipio donde los resultados de la administración actual han sido pobres y las promesas de Atenea Gómez fueron totalmente incumplidas en cinco años que lleva en el poder, el perfil de “Pepe” Aguilar Rodríguez sólo representa la continuidad de un grupo que se ha dedicado a saquear las arcas y generado un mínimo beneficio para la comunidad.
Los pobladores, tanto de la ínsula como de la zona continental, observan cómo se desgarran las vestiduras los ocho perfiles de los morenistas que buscan el poder -lo que podría generar divisionismo- solo esperan ver quién resulta favorecido, para decidir finalmente en las urnas, si continúan con un Gobierno que ofrece pero no cumple o aplican el voto de castigo y dan el poder a otra fuerza política con la esperanza de un cambio, que le genere óptimos servicios públicos y una mejor vida.